«En realidad, nunca hablamos de ello», explica Azagury a Vogue sobre el secretismo que ha rodeado la pieza. «Incluso cuando hice charlas o exposiciones, nunca mostré ese vestido».
Azagury no se refiere al 31 de agosto de 1997 como el día de la muerte de Diana, sino que pronuncia siempre un emotivo «cuando se fue». Cuando se le pregunta si el Vestido del Último Adiós era tan doloroso que por eso no se ha hablado de él en todos estos años, piensa un momento antes de responder: «Simplemente sentí que era algo demasiado personal». Ahora, por fin, se siente listo para compartirlo.
Azagury conoció a Lady Di en 1987, cuando estaba trabajando en su segunda colección de moda. La editora británica de Vogue Anna Harvey, mentora de Diana durante toda su trayectoria en la realeza, hizo las presentaciones. «Por supuesto que me quedé anonadado», dice el diseñador, «pero en cuestión de segundos, y digo segundos, ella hizo que me relajara».
Unas semanas después de su encuentro inicial, el palacio llamó diciendo que a Diana le gustaría visitar el taller de Azagury. Se había fijado en un vestido de la colección que acabó llevando –una creación de terciopelo negro con estrellas azules–, que acabó vendiéndose en 2023 por algo más de un millón de euros, 11 veces su valor estimado. «Esa fue nuestra primera colaboración», explica Azagury. «Y luego, por supuesto, mantuvimos una muy buena relación hasta, literalmente, dos días antes de que se marchara a París».
Azagury calcula que confeccionó unos 20 vestidos para Lady Di durante los 10 años que confió en él, pero dice que tuvieron que llegar los Famosos Cinco para “conseguir el look que yo quería para ella”. Ayudó a modernizar su imagen con estas cinco creaciones, empezando por el Venice Dress en junio de 1995, un minivestido de dos piezas en georgette de seda roja que lució en un acto benéfico en la ciudad italiana para recaudar fondos para la Serpentine Gallery de Londres. Tres meses más tarde, en septiembre, lució en Londres el Bashir Dress, un vestido largo de georgette de seda negra con bajo de corte sirena, y lo volvería a llevar en el Cancer Research Ball de Nueva York en diciembre del año siguiente. El último verano de su vida, lució el Vestido del Lago de los Cisnes, un modelo azul hielo para una representación del ballet del mismo nombre en el Royal Albert Hall el 3 de junio de 1997. Ese mismo mes, lució el Vestido Washington, un vestido columna de georgette de seda rojo, para la cena de gala del Baile de la Cruz Roja en Washington, D.C., celebrado el 18 de junio.

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