La recuperación de nuestros varietales tintos olvidados, o infravalorados, cuando no menospreciados, sigue imparable bajo el impulso de la renovación tecnológica, el avance de la viticultura científica, y la excelente formación profesional de los enólogos españoles. Ocurrió con la garnacha, la monastrell o la mencía, cuya calidad hoy es indiscutible. La última ha sido la variedad leonesa prieto picudo, uva autóctona que enseñoreaba hace cien años las tierras de León y Zamora, llegando a ocupar más del 80% del viñedo antes de la llegada de la filoxera. Luego vino el abandono, la desidia, el enclaustramiento dentro de la elaboración de graneles. El resultado es que en 2023, según un informe sobre el potencial de producción vitícola en España, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, hay 2.813 hectáreas de prieto picudo plantadas en León, prácticamente en su totalidad.
Lo cierto es que su potencial enológico es digno de mejores destinos. Es una uva resistente a la sequía, un dato cada vez más determinante, con abundante materia colorante, dotada de una acidez elevada y concentración, que pide altura de cultivo para desprenderse de cierta rusticidad. Tiene el hándicap, cada vez menos significativo, de su escasa productividad, y las dificultades de su cultivo al ser una cepa de porte rastrero lo que supone un duro trabajo en viña que encarece sus vinos frente a otras variedades tintas como la tempranillo y la mencía. La mejor forma de compensarlo es subiendo la calidad, algo que ya es cada vez más habitual como demuestran estos seis tintos potentes, aromáticos, muy frutales. Y, sin duda, singulares.
LOS ARROTOS DEL PENDÓN 2019
Raúl Pérez ha demostrado sobradamente su genialidad en Bierzo, elaborando alguno de los mejores vinos de mencía. Ahora lo hace con uvas de prieto picudo procedentes de una parcela ubicada en la zona de Valdevimbre-Los Oteros, con cepas que superan los 100 años. El vino ha fermentado en fudre de roble, con posterior crianza superior a los 24 meses. Aroma fresco, muy varietal, con fruta negra madura (moras, cassis) y de hueso, con notas forales y de crianza (cacao, especias dulces, tostados). Boca opulenta, algo golosa, de paladar mórbido, buena acidez y amplitud sápida.
·Teléfono: no tiene · DO: León ·Tipo: tinto crianza, 14,5% ·Cepas: prieto picudo ·Precio: 17 euros ·Puntuación: 9,4+/10
CUMAL 2018
La segunda bodega de Dominio de Tares elabora este singularísimo vino con cepas de 100 años plantadas en la meseta de Los Oteros, a 850 metros sobre el mar. Excelente materia prima que fermenta en tinos de roble, para realizar posteriormente la maloláctica y la crianza en barrica de roble francés durante 12 meses. Aroma intenso y fresco a frutos negros y rojos maduros, adornados con notas de flor seca, los elegantes toques de crianza (cedro, especias dulces, tostados y torrefactos) y recuerdos de hierbas silvestres. En boca es sabroso, muy expresivo, con cierto regusto a regaliz.
La pequeña bodega Tridente, del grupo Gil Family, posee un tesoro en Pajares de los Oteros, donde cultivan cepas de prieto picudo plantadas en vaso hace casi 100 años. La fermentación se realiza en pequeños lagares abiertos de acero inoxidable. Luego el vino pasa a barricas de roble francés donde hace la maloláctica y se cría durante 18 meses. Aroma complejo y delicado a frutillos silvestres, con recuerdo de guindas en alcohol, y un fondo de leves tostados, cacao, torrefactos y especias finas. En boca tiene cuerpo, expresividad, gusto ligeramente goloso y tanicidad madura y sedosa.
El matrimonio María José Galera y Miguel Ángel Alonso, creadores de Fuentes del Silencio, bodega situada en el Valle del Jamuz, tienen un acuerdo con Leonardo, viticultor que cuida la parcela centenaria de donde preceden las uvas de prieto picudo con las que elaboran este impactante vino. Realizan la fermentación con la uva entera en tinos abiertos de roble francés, con posterior crianza de 14 meses en grandes barricas del mismo roble. Aroma de fresca expresión afrutada, con notas de crianza, balsámicos, y recuerdos de matorral. Casi goloso, buena estructura con leve amargo final.
Andrés Marcos Santiago, con la inestimable colaboración del enólogo Luís Buitrón, elabora su prieto picudo con las uvas procedentes de la finca Golán, un viñedo de 18 hectáreas situado en un altiplano del Valle Santiago (Valdevimbre), a 850 metros de altura. Tras una elaboración tradicional, el vino tiene una crianza de 26 meses en barricas de roble francés. Aroma de frutosidad muy madura (ciruela y moras), con notas balsámicas, un toque de regaliz y de crianza bien marcada (torrefactos, tostados, y especias). En boca es sabroso, de refinada textura, con regusto final a fruta pasificada.
Bodega pionera en la elaboración de vinos de calidad en la DO. León, tiene en este, procedente del Pago Gamonal, la mejor expresión de sus cepas de prieto. Tras la fermentación en depósitos tron-cocónicos de acero inoxidable, se cría durante 12 meses en barricas de roble francés y americano situadas en una bodega subterránea de más de 300 años. Jugoso aroma de suculenta fruta madura (ciruela, grosella), armoniosamente integrada en la aportación del roble (cacao, tostados, cedro) con notas características de regaliz. Sabroso, potente, de paladar mórbido y equilibrada estructura.
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