03/07/2026

Daniela Villegas, joyera: “No creo en tener joyas guardadas ‘para una ocasión especial’. La vida es la ocasión especial”

“Creo que la clave está en que mi enfoque siempre fue ir poco a poco, priorizando la calidad a la cantidad. Desde el principio quise que mis piezas fueran como obras de arte: únicas, con colecciones permanentes, enfocadas en el detalle. Por eso no trabajo por temporadas ni por modas”. Con esa misma filosofía empezó Into the Deep, una colección inspirada en el mundo marino con peces, cangrejos, anguilas eléctricas, mantarrayas… “Todo fue evolucionando como la naturaleza”. Luego vino Chromatic Paradise, inspirada en su México natal, con elementos como coyotes, escorpiones o cactus. “Me gusta crear estos pequeños mundos independientes”, dice. Aunque la primera pieza que creó se llamaba The Wing Ring, de su colección Freedom. “Hablaba de ser libre, de ser tú. Tiene forma de pluma con un pequeño diamante en la punta. La diseñé en un momento en el que me acababa de mudar a otro país, tenía 25 años… Estaba volando”.

En el momento de esta entrevista, Villegas se encontraba a punto de presentar una colección con elementos inspirados los jardines y la Finca Ana María del Marbella Club Hotel. “Estoy haciendo una pieza de caterpillar (oruga), que eventualmente podría estar en The Backyard, mi colección de insectos. Lo que me importa es que quienes coleccionan mis piezas no sientan que hay “piezas viejas” o “nuevas”, sino que todas forman parte de un mismo universo. Este collar que traigo ahora, por ejemplo, es parte de la colección para Marbella Club. Es una anguila eléctrica con una amatista tallada en forma de pez por uno de los mejores artesanos de Alemania. Se conoce como wish container, un contenedor de deseos. Puedes escribir un papelito, meterlo y soltarlo cuando sea momento. El que tengo ahora dice: “Quiero ir a Marbella”».

Daniela Villegas joyas

Cortesía de Daniela Villegas.

Daniela Villegas joyas

Cortesía de Daniela Villegas.

Así, por sus dedos pasan lagartijas, mariposas u orugas de oro de 18 quilates, diamantes y piedras preciosas, siempre con la energía lúdica, onírica y casi mágica que transmiten sus joyas. “Mis hijos tienen cinco y tres años, y para mí es muy importante fomentarles esa espiritualidad y conexión con el mundo de los insectos, un mundo que no siempre es visible, pero sí absolutamente fundamental». Esta nueva colección, cuenta, está inspirada en esa filosofía: vivir con calma, disfrutar cada paso, por pequeño que sea. “En España, y especialmente en Marbella, todo se vive un poco así: sin prisa, con placer. Te despiertas, desayunas bien y, si te pones una joya, no es para que la vean los demás, sino para ti. No creo en esa idea de tener las joyas guardadas “para una ocasión especial” por miedo a que se pierdan. La vida es la ocasión especial. Lúcelas, cuidalas y, si se pierde, pues se perdió”, sentencia.

¿Habría sido diferente si hubieras empezado la marca en México?

Probablemente sí. En 2008 no era común ver a diseñadoras latinas en ese entorno. También fue determinante el hecho de que siempre he sido mi propia inversionista. Nunca recibí ayuda externa, así que tenía un presupuesto limitado y eso me obligó a ser creativa desde el día uno. Todo lo invertí en las piezas: en el oro, en las piedras… Incluso ahora que la empresa ha crecido sigo cuidando esos detalles; no porque ahora tenga más recursos voy a gastar por gastar. Por ejemplo, el oro está carísimo, pero eso no significa que vaya a hacer piezas más pesadas solo porque el cliente pueda pagarlo. Todo debe tener sentido.

Daniela Villegas diseñadora de joyas

Instagram: @danielavillegasjewelry

Daniela Villegas diseñadora de joyas

Instagram: @danielavillegasjewelry

Tus piezas tienen una estética muy distintiva, ¿cómo llegaste al mundo de los insectos?

Desde siempre me han fascinado. Me encanta su colorido, la forma en que trabajan en comunidad. Cuando era niña no me dejaban tener nada de insectos en casa: todo tenía que ser rosita o de flores. Pero, cuando me mudé a Los Ángeles, fue: “mi casa, mis reglas”, y empecé mi colección. Hoy tengo más de 6,000 insectos. Tengo paredes llenas de cajitas que yo misma hago, incluso le pedí a mi esposo que me hiciera una mesa de cristal con insectos en el interior, muy orgánica, con madera y mármol verde. Me gusta que los niños convivan con todo eso. En mi casa no hay “esto no se toca”. Les explico: “tú tienes tus juguetes, yo tengo los míos. Si me rompes uno, te rompo uno” (Ríe). Y también les cuento historias: “este escorpión es de Sri Lanka”, “este insecto palo es de Indonesia”… Aprendemos juntos. Esa colección me ha definido como diseñadora.

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