La boda estuvo llena de momentos muy especiales. “Lo que más me gustó de nuestra boda fue lo afortunados que nos sentimos ese día por estar acompañados de toda nuestra familia y amigos. Y, por mi parte, el momento del baile con mi padre, que hizo un gran esfuerzo por bailar conmigo, ya que era la segunda vez en su vida que bailaba después de su boda. “A Juan le hizo especial ilusión que sus abuelos pudiesen estar presentes en todo momento, con un papel además fundamental, acompañándonos en la mesa presidencial. Y, además, partiendo su abuelo Alberto Cándido el cochinillo con el plato, a todos nuestros invitados”, comenta Celia.
La historia del vestido de novia de Celia
Celia estudió diseño de moda en IADE, en Madrid. “Soy una apasionada de la moda desde pequeña, con 8 años me hacía mis propios looks», confiesa. Durante la carrera también se diseñaba y confeccionaba sus propias prendas. “Para el vestido de novia tenía claro que el corte tenía que estar inspirado en prendas que me suelo poner habitualmente, por eso diseñé el vestido formado por un cuerpo de corte asimétrico, cuello estilo halter con una falda con diferentes capas formadas por dos tejidos: una seda y un tejido plisado”, comenta.
Para llevar a cabo su idea, Celia visitó diferentes diseñadoras, pero finalmente eligió a Carmen Sánchez. “Ella me inspiró confianza y, al contrario de otros sitios, me dejaba total libertad de elección del diseño de mi vestido. Es una magnifica costurera con 30 años de experiencia”, dice. “Me presenté un día con mi boceto y mi idea bastante estudiada. Siguiendo mis directrices, ella hizo otro boceto que aún conservo y nos entendimos a la perfección. Con su ayuda seleccioné los diferentes tejidos, sedas naturales, bámbula, tejidos drapeados y tejidos plisados, que en conjunto daban como resultado un vestido muy romántico y vaporoso, justo lo que yo quería. Siempre que soñaba con mi vestido me imaginaba algo así ”, zanja.
Completó el look con unos zapatos de color verde de Flordesoka, concretamente el modelo Tirsa, un regalo de su amiga Beatriz. Llevó joyas familiares de ambas abuelas.
“Tenia claro que en algún momento de la boda, quería ir con el pelo suelto, por lo que encontré una pequeña marca en Instagram que se llama @Alophila_tocados_novias y le pasé inspiración de uno que me gustaba y la verdad que dio en el clavo. Después de comer y antes del baile mis primas, también damas de honor, Alicia y Claudia me ayudaron a ponérmelo. En ese momento también aproveché para quitarme la capa y ponerme un choker bordado a mano enganchado al cuerpo del vestido”, finaliza.

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