Cualquiera que haya visto el reciente documental de Victoria sabrá que David, además de animar desde la barrera, tiene un gran interés en la marca de su mujer. Y sin necesidad de hacer cuentas, seguro que la remontada financiera de la firma habrá sido el tema de conversación de más de una cena. Con cualquier marca a su alcance, que David haya elegido lucir el trabajo de Victoria delante del rey Carlos III es una auténtica declaración de intenciones, o una muestra muy visible de apoyo incondicional a su mujer.
Sin duda, la diseñadora sabe lo que se hace. La propia Victoria ha aprendido, a lo largo de tantas investiduras, bodas y cenas a las que ha asistido desde que estrechó la mano de la reina Isabel II por primera vez en 1997, que la sastrería es su mejor baza para las cosas de Palacio. Un traje o un vestido de corte impecable le sirven de eficaz armadura contra el escrutinio implacable de la prensa. ¿Quién se atrevería a criticar el Bela –diseño visto por primera vez en verde lima en su colección de primavera-verano 2023– cuando le sienta como un guante? Esta última versión presenta un protocolario largo midi un dobladillo, aunque VB ya llevó anteriormente un modelo maxi de seda blanca para una cena von el rey en Highgrove House).
Sin embargo, la prenda más favorecedora fue el orgullo que lucían ambos. Bajo su famosa media sonrisa se adivinaba la alegría evidente de ver a su marido recibir el título de caballero por el que llevaba tantos años trabajando discretamente, nuevo símbolo definitivo de todo lo que han vivido y creado juntos. En cuanto a la elección del modelo para llevar la primera pieza masculina de VB, nadie con mejor planta que David… perdón, Sir David Beckham.

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