Se aborda aquí el problema de la adicción a través de la vivencia de una actriz que sufre un colapso mientras representa La gaviota, una de las obras cumbre de Antón Chéjov. Una mirada a una problemática cada vez más insertada en la conversación social. “Me leí un libro que se llama Una rayita [David López Canales, ed. Anagrama], que es un ensayo muy pequeñito, que está genial. Habla de cómo la cocaína llega a España y hace un análisis que es muy interesante. Puntualiza que hay una normalización. Se ha democratizado, empezó siendo la droga de los ricos y ahora está muy extendida. También muy silenciada. Está presente en círculos todo el rato, al igual que el alcohol, que lo está todavía más”, cuenta. “Es un tema difícil porque se habla de él pero a la vez no. No termina de arrancar la conversación. Ha habido un cambio en los últimos, quizá, cinco o seis años: se ha dado una apertura para hablar de lo más oscuro o las intimidades que antes uno se guardaba para sí mismo. Hay mucho tabú y también mucha desinformación. Se siente vergüenza de ponerlo sobre la mesa”.
“Justo después me he estado leyendo La huella de los días, de Leslie Jamison, que es una escritora de mi edad que habla sobre su alcoholismo. Es espectacular y lo recomiendo muchísimo”, ahonda la actriz sobre su proceso de documentación. “Explica cómo afecta a las mujeres, la diferencia que se da en los genes o en ese fenómeno de los creadores malditos. Entre ellas está mucho peor visto. Se idealizaba a las figuras perturbadas, había algo magnético y generaban ese relato. Lo de las mujeres era una aberración porque estaban faltando a lo doméstico y a sus hijos”, razona.
Los ensayos de Personas, lugares y cosas se alargarán dos meses, pero la preparación de Irene Escolar para encarnar a Emma se ha extendido algunos más en el tiempo. “He estado yendo a unos grupos de terapia. Durante tres meses he asistido todas las semanas, me han abierto las puertas y he tenido mucha suerte porque me han dejado formar parte de esa intimidad. Es de las experiencias más bestias que he tenido nunca”, comparte. “He aprendido muchísimo y no solo para la función, que pasó a ser algo secundario. Para que ellos entendieran que yo era una actriz haciendo ese proceso, el terapeuta me preguntó por mis propias adicciones. Me pidió que parara un momento y pensara sobre eso. A veces es muy complicado ver el problema en uno mismo, pero en esta sociedad en la que estamos, a poco que te pares a pensarlo, todos tenemos mucha dependencia de cosas cuyo consumo tiene consecuencias negativas en nuestras vidas”, continúa. “Lo primero que te dicen en este grupo al que voy es que hay que presentarse y re£exionar sobre las consecuencias negativas del consumo. Yo me paro, re£exiono sobre las dependencias y sus consecuencias. Claro que las tienen, pero hay que pararse a pensarlas. No es fácil asumir y reconocer que tienes un problema como este. Tampoco lo es poder hablar con libertad y sin vergüenza sobre ello. Era importante para mí dignicar el proceso y entender qué le está pasando a Emma. Creo que hay muchísima gente que está en esto. Muchísima”, afirma Escolar.

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