24/06/2026

Diego Céspedes, director de cine: “No es lo mismo escuchar sobre la diversidad que vivirla”

En La misteriosa mirada del flamenco, su debut en el largometraje, Diego Céspedes (1995, Santiago, Chile) se lanza a construir una historia onírica y libérrima que narra la existencia de una niña, Lidia, que crece en una comunidad de travestis que ofrece espectáculos en un pueblo minero. Serán los vecinos los que culpen a esas mujeres queer de la propagación de una enfermedad mortal que funciona como un símil del sida, en los años 80 del pasado siglo. La jovencísima Tamara Cortes, Paula Dinamarca, Pedro Muñoz, Luis Dubó, Sirena González, Alexa Quijano o Bruna Ramírez conforman el reparto de esta película que ha conseguido nominación a los Premios Goya 2026 y es candidata por Chile a los Oscars.

“Ha sido un viaje raro, pero lindo”, reconoce el cineasta en este nuevo paso promocional por España. Diego Céspedes ya estrenó el filme en el Festival de San Sebastián el pasado mes de septiembre, donde se pudo ver dentro de la sección Horizontes Latinos. Llegaba a la cita donostiarra habiendo vencido en el Festival de Cannes, en la sección A Certain Regard. Y todo gracias a un cineasta que ha cumplido no hace tanto los 30. “Me lo han dicho tanto que siento que cuando sea más viejo y no lo escuche ya, me va a doler”, admite entre risas. “Hacer cine llegó a mi vida casi por una coincidencia. No tengo referencias cerca, mi padre es un transportista escolar. Entré a estudiarlo porque pensé que era algo más técnico, descubrí ahí que tenía talento y me gustaba. Esa necesidad de expresarse intrínseca a cualquier ser humano se me daba bien y me hacía muy feliz explorarla. Mi cabeza lograba respirar”, apunta.

Es muy vocal el director sobre el hecho de haber crecido en el seno de una familia de clase trabajadora. “Todo este viaje que empezó hace ocho años, cuando tuve mi primer corto, lo he sentido natural y liberador. Al final del día, cuando tienes un discurso honesto que quiere florecer, va a hacerlo de todas formas. Por mi posición política creo que también depende todo de las políticas públicas”, comparte. “Si yo, que vengo de una clase trabajadora, he llegado hasta acá tiene que ver con ellas. Permitieron que los chilenos de clase baja estudiaran. Si no hubiese existido ese quiebre, no hubiera llegado a este lugar”.

Resulta curioso que La misteriosa mirada del flamenco esté ambientada en una época que el director no vivió. También relata, con extremo cariño, ese episodio histórico desde un prisma muy personal que fue la epidemia del sida. “Cuando crecí, mis padres tenían una peluquería en los suburbios donde trabajaban con maricas y todos murieron de sida. A medida que crecía me di cuenta de que mi madre tenía terror a esa enfermedad y me lo contagiaba, tenía pesadillas con ella. Luego descubrí que es algo de comunidad”, cuenta Diego Céspedes. “Cuando me puse a escribir vino de una manera natural que necesitaba mostrar. Veía a medida que iba creciendo que había ese prejuicio. Yo soy parte de la comunidad y fui conociendo que no era una persona que moría, fueron muchas personas luminosas las que se perdieron en el prejuicio. Hablar sobre el pasado ayuda a construir un presente más digno”.

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