11/07/2026

Marc Jacobs recuerda la importancia de acreditar al equipo

Calculo que dejaría de sentirme especial sobre los veintitantos. El sentimiento fue a menos cuando acabé la universidad y la irreverencia adolescente fue aplastada por la crisis económica del 2008. Años antes, me recuerdo con la camiseta del plátano de The Velvet Underground bailando en la discoteca de mi pueblo, con ese sentimiento inconfundible de estar en el lugar correcto con las personas adecuadas. En la actualidad, esa sensación se ha desvanecido del todo y ya no me siento especial ni mejor que nadie solo por tener una serie de gustos, sean estos los que sean. También es cierto que ahora ya nadie quiere ser indie, solo las fans de Geese. Y yo, cada año más.

Cuando leí los agradecimientos que publicó Marc Jacobs, después de su último y maravilloso desfile, volví a reafirmarme en mi idea de que no somos tan distintos los unos de los otros. Lo digo convencida, aunque así contradiga las palabras de mi psicoanalista, que insiste en que «cada persona es singular». Porque al ver la primera foto de uno de los looks, supe que Jacobs me estaba dando lo mío. Antes de nombrar a las personas implicadas en todo el proceso, los créditos de equipo; en la primera página, ahí estaban mis gustos, mi educación sentimental, mi vida. La propuesta de Perry Ellis para primavera-verano de 1993 que supuso el despido de Jacobs —él ahora lo niega—; la marca de ropa a medio camino entre la cultura skater y las siluetas sesenteras, creada por Kim Gordon en 1994 y bautizada como X-Girl; por supuesto Stüssy, una de mis firmas de streetwear favoritas; la colección de Alta Costura de Yves Saint Laurent de 1965, dedicada por completo a Mondrian; el documental Marc by Sofia; los desfiles de Helmut Lang, Prada y también Marc Jacobs; la tienda de segunda mano Ellen Shop, las melodías de Björk; la presencia de los artistas Robert Therrien, que se encargó del mobiliario, y Anna Weyant, que puso las margaritas. ¿Teníamos gustos tan distintos? Todo indicaba que no. Yo había nacido en Galicia en los 80 y Marc Jacobs más de dos décadas antes en Nueva York.



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