La deportista de élite, empresaria y prescriptora en redes sociales Ana Peleteiro (A Coruña, 1995) le lanzó la semana pasada una pregunta a su amplia comunidad de Instagram –donde reúne más de 541.000 seguidores–. Se trataba de saber si su audiencia estaba interesada en que empezase a crear contenido para YouTube. La respuesta, como en tantos otros casos recientes que constatan una clara tendencia, debió ser positiva, porque la medallista olímpica estará desde este mismo jueves activa en la plataforma.
“Llevo consumiendo esta red social desde 2012. En aquella época vivía sola y poner YouTube mientras estaba en el CAR [Centro de Alto Rendimiento] de Madrid me hacía muchísima compañía”, introduce la especialista en triple salto. “En los últimos años le he dado muchas vueltas a la posibilidad de empezar, pero nunca terminaba de animarme por miedo a no ser capaz de llevarlo todo: el deporte, mis empresas, Instagram, TikTok, la familia y ahora también YouTube. Creo que ha sido fundamental invertir en una profesional que me ayude con la parte de edición para poder compatibilizarlo con mi vida y mi día a día”, revela.
En ese sentido, la atleta asegura que, a ella misma, el contenido que más le gusta consumir son vídeos largos. “En concreto, de estilo de vida y rutinas diarias. Esta nueva corriente de YouTubers que hacen contenido basado en trends y cosas más rápidas a mí, personalmente, no termina de gustarme, porque cuando entro a YouTube busco un momento de calma y tranquilidad, no más estímulo y estrés. Para eso ya tenemos otras redes sociales”, ahonda la gallega.
El de Ana Peleteiro es uno de los numerosos casos que confirman que YouTube está viviendo una nueva edad dorada. María José Pérez Méndez, fundadora del medio digital DModa y gran conocedora de las dinámicas de Internet en materia de creación de contenidos, ha constatado esta tendencia a través de distintos indicadores. “En torno al verano de 2024 empecé a ver un nuevo interés por parte de influencers por volver a hacer o, en algunos casos, hacer por primera vez, contenido de formato largo en YouTube. Me resultó curioso porque se podían distinguir dos corrientes: la de las creadoras que en su momento empezaron en YouTube pero lo abandonaron por IG y TikTok, especialmente en 2020 a raíz del boom de estas redes en pandemia, y la de quienes, como Camila Cisneros, empezaron a despuntar en redes precisamente en pandemia, tanto en IG como en TikTok, y que, por tanto, estaban teniendo su primer acercamiento al contenido de largo formato”, comenta la periodista.
“Considero que, para el primer grupo, hay una sensación de recuperar la ilusión que tenían en sus orígenes. Ahí el ejemplo definitivo es Marta Riumbau, una de las primeras grandes influencers en YouTube, que dejó su canal hace siete años y acaba de volver hace años semanas. La respuesta por parte de su comunidad ha sido abrumadoramente positiva y los comentarios sobre ‘volver a casa’ son los más repetidos. De hecho, así se llama su vídeo de vuelta”, ahonda Pérez Méndez. “Para el segundo grupo, la incursión en YouTube tiene que ver, precisamente, con la necesidad de crear una comunidad cercana. Es decir, son perfiles que acumulan cientos de miles de seguidores en Instagram y que, sin embargo, encuentran en YouTube un espacio en el que, según comentan y dejan ver, pueden ser ellas mismas, con menos filtros y mostrando una realidad más cercana: la mayoría de los vídeos que suben ahí son vlogs de sus rutinas diarias y semanales, como un behind the scenes de lo que muestran en Instagram”.

Más historias
La filosofía de vida escandinava que recomienda la psicología (explicada por una profesora de yoga sueca): “Se trata de no ser excesivos”
Los 5 modelos de minifalda más buscados de la temporada (y dónde encontrarlos)
El último look de Ester Expósito en la alfombra roja consigue ser minimalista y arquitectónico al mismo tiempo