La actriz y su estilista de siempre, Samantha McMillen, sabían exactamente a quién recurrir para este momento tan especial: «Sarah Burton es una amiga muy querida y ha confeccionado muchos vestidos importantes para mí a lo largo de los años, así que Samantha y yo sabíamos que ella era la indicada para el diseño de este domingo monumental», explica Fanning. El año pasado, se convirtió en la primera persona en lucir un Givenchy de Burton; también era la primera vez que Fanning asistía a los Oscar. Ahora, vuelve como nominada, con Burton ayudándola a navegar una vez más por una momento tan significativo.
Fanning pidió algunos requisitos básicos para su vestido de los Oscar. «Enseguida me puse a mirar libros sobre los vestidos más famosos de la historia de los Oscar y mis favoritos tenían todos una cosa en común: eran un fiel reflejo de quien los llevaba y nunca han pasado de moda», dice. «Sabía que quería alejarme de las tendencias y llevar un look atemporal y femenino».


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