06/04/2026

Arlo Parks / Ambiguous Desire – jenesaispop.com

«Confessions on a Dancefloor» podría haber sido el título del tercer álbum de Arlo Parks. Su intención ha sido acercarse a las pistas de baile de manera muy sutil, sin abandonar el tono intimista que han tenido sus anteriores obras, ‘Collapsed In Sunbeams‘ y ‘My Soft Machine‘. ‘Blue Disco’ se prepara para salir y conocer a alguien, oliendo a «ginebra y chips». El vídeo de ‘Beams’ se empezó a grabar a las 4 de la madrugada, a la espera de que amaneciera del todo. ‘Heaven’ toma su inspiración de un DJ set de Kelly Lee Owens que tuvo lugar a primera hora de la mañana en una rave de Los Ángeles.

Por tanto, ‘Ambiguous Desire’ no se compone tanto de rompepistas al modo del clásico álbum de Madonna, sino que aparece influido por electrónica minimalista, drum&bass y UK Garage. Los beats son más Jamie xx o incluso Burial que Calvin Harris. El tono «confesional» es lo más importante.

Y es que este vuelve a ser un álbum en el que Arlo Parks se desangra. El disco contiene momentos más optimistas, como ‘Jetta’, y elige cerrar, esperanzado, con ‘Floette’. Pero lo que hay en medio es muchísimo desamor. Historias de desamor propio (‘What If I Say It’) y ajeno (‘Get Go’ habla de un desengaño sufrido por su amiga Maria). Con su amigo Sampha, al que ha llamado «la voz más bonita de la historia», ha contado en ‘Senses’, sobre salud mental y lo mal que nos tratamos a nosotros mismos. ‘Beams’ incluso revela pensamientos suicidas.

Esta última canción cuenta con una de las producciones más sugerentes, por esos pianos en cascada que aparecen en segundo plano. ‘Nightswimming’ y ‘2SIDED‘ están entre las pocas canciones que se acercan a una verdadera pista de baile, así como ‘Floette’ es la que mejor juega con la idea de crescendo.

Las noches de Arlo Parks son, en general, tranquilas. Hasta una romántica como Romy de The xx ha sabido desmelenarse algo más en su disco en solitario. Cuenta Anaïs Marinho -su verdadero nombre- que para ella ‘Blue Disco’, es «LCD Soundsystem, el Lower East Side de Nueva York, el sol en la cara, el amor de tu vida». Pero en verdad se acerca mucho más a los territorios alternativos de Phoebe Bridgers, a la que vuelve a recordar en la rugosa ‘South Seconds’, tocada con poco más que una guitarra eléctrica. Al final, más que el retrato de las escenas de Nueva York y Londres que pretendía, ‘Ambiguous Desire’ es el álbum que reconforta camino a casa.

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