Con la llegada de los primeros días soleados, damos la bienvenida a la nueva coleccion de Desigual. Una propuesta, cuyo lema es Life’s a Beach, que pone el color en primer plano, con estampados florales y abstractos, siluetas minis y cortes asimétricos, que acompañan al cuerpo y celebran la libertad femenina; también con pareos de crochet, baby tees y cinturones de cadera muy Y2K. Una colección optimista, enérgica y espontánea que encaja a la perfección en el imaginario de Zara Larsson, icono pop cuyo álbum Midnight Sun recibió una nominación a los premios Grammy 2026 en la categoría Best Dance Pop Recording. Charlamos con ella sobre el privilegio de ser la imagen de la marca catalana.
¿Qué te une a Desigual sentimentalmente hablando?
Conozco la marca y me encanta, por eso creo que tiene muchísimo sentido que se haya producido esta colaboración porque Desigual es muy divertida, colorida, veraniega y juguetona. Y mi estilo es justo así. De hecho, la fotógrafa de la campaña, Charlotte Rutherford, es la misma profesional con la que he trabajado para mi disco, Midnight Sun. Por eso creo que esta campaña ha sido como una extensión de mi mundo, en el que Desigual encaja muy bien. Además, trabajar con ellos fue muy fácil y divertido.
Sí, es una colección muy divertida y femenina, con reminiscencias de principios de los 2000. ¿Te sientes libre cuando vistes así?
Creo que toda mi marca es como “el verano nunca termina”. Me encanta llevar colores, es cuando más yo me siento. Hace un tiempo, fui totalmente vestida de negro al aeropuerto y sentí que aquello era una locura. Algunas personas se sienten raras cuando llevan colores muy brillantes o estampados divertidos, yo me siento rara cuando voy toda de negro.

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