«Classy» es la primera palabra que viene a la cabeza para describir lo que han sido los 6 primeros álbumes de Jessie Ware. La británica siempre lo tuvo, desde los tiempos de ‘Running’ y ‘Wildest Moments’, y con su reinvención de diva disco en ‘What’s Your Pleasure?‘ (2020), confirmada en ‘That! Feels Good!‘ (2023), subía al podio de las grabaciones con más estilo de la última década. ‘Superbloom’ podría cerrar una especie de trilogía, repitiendo con productores como James Ford y Stuart Price, sumando otros nombres como Barney Lister o Karma Kid.
El propósito de Jessie Ware ha sido crear un «mundo de fantasía y escapismo» lleno de «glamour y diversión» en el que «tener relaciones reales» y «apreciar el amor». El objetivo está plenamente conseguido, por ejemplo en ‘I Could Get Used to This‘, la invitación para entrar en este álbum. La artista ha sabido crear una vez más un espacio seguro, de sonido muy fino, con arreglos excelsos. Hay decenas de músicos acreditados entre violinistas, trompetistas, coristas… a destacar como curiosidad el desaparecido Jack Peñate en dos de los temas.
En cuanto a las historias, hay amor por su familia, y guiños a la familia elegida, además de algo de desengaño amoroso. Sus hijos aparecen en la desgarrada ’16 Summers’, en la que resucitan las comparaciones con Whitney Houston. Respecto a lo segundo, el tema sexy llamado ‘Sauna’ contiene jadeos y aparece después de un interludio titulado ‘Chariots of Love’. Curioso, porque Chariots era el nombre de la sauna gay más famosa de Londres, ya cerrada por la gentrificación, mítica en su momento.
Y respecto al despecho, una de las gratas sorpresas del álbum, ‘Don’t You Know Who I Am’, contiene la vehemencia de las grandes folclóricas, cuando escupe, llevada por los celos: «¿Pero es que no sabes quién soy? ¡Soy el amor de tu vida! (…) No te atrevas a decirme adiós». Pasión nivel Rocío Jurado.
Arrebatos así se agradecen en un álbum correctísimo, si bien algo plano y sumido en clichés: sabes a qué sonará ‘Mr Valentine’ desde antes incluso de que aparezca. Las referencias a Marvin Gaye, Chic, Shirley Bassey (‘Superbloom’), a la bossa (‘Automatic’, con intro del actor Colman Domingo) y a los Jackson 5 (‘Love You For’) son exquisitas. Es solo que los discos de Jessie Ware empiezan a recordar, no tanto a ‘Bad Girls’ o a ‘Diana’, como a trabajos menores de Donna Summer y Diana Ross.
Por eso es tan necesario un tema kitsch como ‘Ride’, con un sample imposible de la música para ‘El bueno, el feo y el malo’ que compuso Ennio Morricone. Sobre eso, Jessie Ware arrea a un cowboy al tiempo que le susurra «soy mala, hermosa, agarra mis caderas, mira cómo me muevo». Jessie Ware nunca había abrazado de esta manera lo «camp», el tiempo dirá si revelación o timo -hoy por hoy abogo por lo segundo-. De momento, era la única manera de mantener a flote una fórmula no sé si demasiado perfecta o demasiado agotada.

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