Todos nos sentimos orgullosos de nosotros mismos después de un gran descubrimiento musical. Es por ello que, durante la última semana, los fans de Geese se han sentido decepcionados al descubrir que no habían llegado a su artista favorito por un acto del destino, sino gracias a una campaña de marketing. ¿Y si ha sido un poco de ambas?
Geese llegó a mi vida gracias a una recomendación de mi pareja, que mencionó el disco ‘3D Country’ de pasada mientras estábamos rebuscando en nuestros álbumes guardados. «Creo que este te pega mucho», recuerdo que me dijo. No volví a escuchar el nombre de la banda hasta unos meses después, en septiembre de 2025, cuando todo Internet estaba hablando de ellos.
‘Getting Killed’, el aclamadísimo disco de Geese, justo acababa de publicarse. Antes de este proyecto, a la banda de Cameron Winter, Emily Green, Dominic DiGesu y Max Bassin ya le iba bastante bien para ser un proyecto independiente. Su segundo disco, ‘3D Country’, había sido producido por James Ford y contaba con muy buenas reseñas de la prensa especializada. Muchos los veían como una de las promesas más sólidas del rock, pero su nombre no había conseguido superar la categoría de nicho. Después de ‘Getting Killed’, Geese sigue siendo una banda independiente, pero ya han actuado en espacios como Saturday Night Live, Jimmy Kimmel o Coachella, además de haber agotado todas las entradas de su gira europea. De los límites del rock, directos al mainstream.
El desmedido hype me pareció completamente merecido desde que escuché ‘Taxes’. «La segunda venida de The Velvet Underground», me acuerdo que pensé en mi éxtasis musical. Antes de lanzarme al completo de ‘Getting Killed’, volví a escuchar el disco que me había recomendado mi pareja. Espectacular. Un revival del rock clásico hecho con un gusto tremendo. Nueva obsesión desbloqueada. ¿Cómo que tienen 23 años? De la noche a la mañana, Geese ya era una de mis bandas favoritas. Recuerdo que llegué a decirle a un colega, yo metido de lleno en mi manía, que en ese momento prefería ver en directo a Geese que a Frank Ocean. Así de en serio iba.
Una parte del público tuvo la reacción opuesta, y totalmente esperada, por otro lado. Empezaron a llamarles «plantas de la industria», el insulto de moda a cualquier artista que despunta aparentemente de la nada y no desaparece de la feed de Instagram. Todo este movimiento ha culminado esta semana con un polémico artículo de Wired que llamaba «operación psicológica» a todo el marketing alrededor de la banda. Vayamos al grano: el éxito de Geese es una mezcla de marketing y talento desbordante. Sorpresa.
El artículo describe algunas de las cuestionables, pero sumamente comunes, prácticas de marketing que han ayudado a aupar a la banda en nuestras páginas de inicio. Todo obra de la agencia Chaotic Goods Project. Los propios cofundadores de la compañía, Andrew Spelman y Jesse Coren, comentaron todas estas estrategias en un podcast de Billboard, sin ningún tipo de secreto. Estos mencionan «una red de páginas en redes sociales» que ayudan a colocar la banda en la dirección del algoritmo. Esta agencia es la razón por la que Geese, y muchos otros artistas, parecen irrumpir de la nada en la conversación pública.
Spelman hace mención a «cuentas falsas llevadas por un equipo de personas reales, comentarios y todo un ecosistema de interacciones» que puede ser «fabricado». Si nos ponemos catastrofistas, esta persona está admitiendo que, potencialmente, todo el discurso online respecto a un artista determinado podría ser una estrategia de marketing. Ellos lo describen con el término «trend simulation» y se refieren a las campañas como «narrativas». ¿La cuenta de memes personalizada de tu artista favorito? Marketing. ¿Cameron Winter convertido en un labubu? Marketing. Al menos, dejan claro que no usan «ninguna estrategia que involucre un aumento artificial de streams o números en redes».
Aunque esta información puede resultar impactante de primeras, la realidad no es tan loca como parece. Adam Tarsia, cofundador de Chaotic Good, cuenta que el trabajo con Geese se centró en «distribuir clips de ellos actuando o haciendo alguna entrevista en TikTok». Respecto al resto de prácticas, y aunque sea triste que la única forma que tiene una banda pequeña de darse a conocer sea pagando por estos servicios, estas son el pan de cada día para nombres de primer nivel. Recordemos que Geese sigue siendo una banda independiente. ¿Qué hará alguien que tiene toda una multinacional detrás?
Como fan obseso de la banda, me tomé el artículo de Wired como un ataque directo. «Es que ahora la gente va a pensar que Geese es una distracción del gobierno». «Es que ahora la gente no se va a fijar en la música». «Es que la gente se va a pensar que los fans de Geese son bots». Algunos pensamientos que pasaban por mi cabeza. Eliza McLamb, la compositora que dio lugar al artículo de Wired con un post viral en Substack, es la misma que admite que las tácticas de Chaotic Good «no son más o menos perversas que cualquier cosa que haya estado ocurriendo en la industria musical desde el principio de los tiempos». Aun así, a nadie le gusta sentirse como un engranaje del capitalismo, ¿no?
Si algo podemos sacar en claro del artículo de Wired es que, como consumidores, debemos tener en cuenta que todo lo que hay en Internet es falso. Sí. Excepto la música. Cualquiera puede decir lo que quiera de Geese, pero si su música se pareciese a la de Tones and I no estaríamos hablando hoy sobre ellos. Al final del día, es el único elemento sólido por el que han alcanzado el éxito. El resto es una forma de aparecer delante del oyente, pero este es el que elige. Siempre. Los gustos musicales no pueden ser fabricados.
Quizás mi descubrimiento de Geese naciese de algo fabricado, quizás fuese un producto del hype colectivo, quizás podría hablar con más autoridad de esto si los hubiese empezado a escuchar con ‘Projector’ (2021)… Da igual. No podemos privarnos de la alegría de descubrir nueva música y de tener nuevas obsesiones. Sobre todo, si tienen tanta calidad como Geese. Disfrutar del arte, independientemente de cómo llegue a nosotros.
Unas semanas antes de la salida de la noticia, de ser tan pesado, conseguí que mis amigos me regalaran un viaje a Suiza para ver a Geese. Una de las últimas entradas que quedaban. Ida y vuelta en el mismo día. Fue uno de los mejores conciertos de rock que he visto nunca. Sí, Geese son ‘the real deal’. Van vestidos como si fuesen a comprar el pan porque, de corazón, son un grupo a la antigua usanza: solo les importa la música.
La línea entre concierto y jam se difumina, y cada canción es llevada más allá de sus mejores cualidades. La preciosa ‘Half Real’ era más lenta de lo normal, mientras que ‘100 Horses’ sonaba incluso más caótica. Algunos de los highlights fueron la breve cover de ‘Interstellar Overdrive’ durante ‘2122’, el inesperado humor de Cameron Winter cambiando la letra de ‘Trinidad’ («El marido está… paseando al perro por el parque») o cómo convirtieron un fallo de micrófono en la percusión más cool del universo durante ‘Long Island City Here I Come’.
Las escaleras de la sala X-TRA de Zúrich, que separaban la pista del nivel superior, estaban totalmente abarrotadas, casi rozando lo inseguro. Hubo una breve pelea entre el público justo antes de la salida de la banda, solo porque alguien quería verlos un poco más cerca (la bebida también tuvo algo que ver). La zona de merchandising parecía salida de una película de zombis. Geese vuelve loca a la gente. Y no se debe a una simple estrategia de marketing en redes sociales.

Más historias
Mac DeMarco viene a Madrid y Barcelona este septiembre – jenesaispop.com
Martin logra su 4º top 1 en JNSP; Sabrina Carpenter, top 2 – jenesaispop.com
Lana Del Rey estrena ‘First Light’, el tema principal del videojuego ‘007: First Light’