27/04/2026

Chessbian: la comunidad FLINTA juega al ajedrez (y de paso, liga y baila y disfruta) un domingo al mes

Algo cambió con el paso de los años —la sociedad ya estaba más preparada— y Hanna, que pasaba los veranos jugando a las damas y al ajedrez con su familia, tuvo una idea imbatible. “Me sabía los movimientos y me parecía un juego divertido. Así que pensé que reunirnos para jugar al ajedrez podía ser divertido”, comparte. Esa idea se materializó hace unos cinco meses, con una idea de ocio que se sale de lo habitual: fiestas un domingo de cada mes, en donde conocides y sobre todo no conocides llegan juntes o acompañades para echar partidas a ciegas, de veinte minutos, o hacer crucigramas o sopas de letras. “Cuando juegas con alguien que no conoces, que es algo mega íntimo, puedes estar en silencio, charlar, ligar…», continúa. «A veces, vienen chiques muy jóvenes, asustades, y nosotras estamos en la puerta para recibirles y buscarles una pareja. Lo importante es hacer comunidad y mostrar que el ajedrez también puede ser fácil, que no hay que ser un genio para saber mover y que te lo puedes pasar muy bien jugando”.

Hanna quería situar Chessbian en el terreno de las aficiones vespertinas, alejándose de la habitual socialización nocturna. “Igual que se ha trabajado mucho esa parte de la fiesta, creo que es el momento de que nos busquemos un hueco en todo lo demás: en la rutina, en los hobbies, para tomarte un café un martes por la tarde…”, explica. Con su fiesta mensual, Hanna no busca replicar los espacios gays y tiene muy claro que el consumo no debe vehiculizarlo todo. “Cada vez hay más gente joven que no consume, o bien porque no tiene dinero o bien porque no quiere, y creo que también hay que responder a eso. De hecho, los lugares más politicados suelen ser de consumo cero y tienen mucho mérito porque prescindes de los patrocinadores. Nosotras, por suerte, contamos con el apoyo de Gilda Club, que nos deja el local, y hace unos días hicimos un pícnic en el parque de Atenas”.

Les asistentes tienen un compromiso extra porque el sábado por la noche, en caso de salir, hay que retirarse pronto. “Tienes que tener la cabeza bien para jugar y la cita no se alarga más allá de las 12 de la noche por el mismo motivo”, continúa Hanna. Y resulta que la propuesta ha sido muy bien acogida. Seguramente por lo obvio, porque no existen sitios lésbicos y FLINTA como tal, pero también porque, como le pasaba a la fundadora de Cheesbian, es probable que muchas otras personas necesitasen estar con lesbianas y no podían. “Está muy bien que haya comunidad queer, pero tampoco pasa nada por decir que eres lesbiana. Si te sientes así, sino no, claro. Eso sí, la palabra gay se usa todo el rato”, apunta.

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