Tras las preguntas, llega el reconocimiento físico: no hay sorpresas, solo un acortamiento del psoas sin detectar, algo bastante habitual entre personas que pasamos mucho tiempo sentadas. Después una petición de análisis completos, también para determinar si necesito incorporar algún suplemento. “No debe tomarse nada de forma aleatoria sin antes valorarlo médicamente. Además, en muchas ocasiones, una microbiota alterada puede impedir la absorción de lo que estés tomando y no sirve para nada”, me dice cuando le pregunto por la conveniencia o no de seguir incluyendo los complementos que yo misma me había pautado. Y una sugerencia final: recurrir a una sesión de osteopatía y fisioterapia –si algo caracteriza también esta medicina es la combinación de medicina tradicional con terapias complementarias– para intentar cambiar ciertos hábitos de vida que me están afectando.
PNI: qué es la psiconeuroinmunología
“El enfoque integrativo, y especialmente la psiconeuroinmunología o PNI, intenta comprender cómo dialogan entre sí los grandes sistemas del organismo: nervioso, endocrino, inmune y metabólico. Hoy sabemos que procesos como la inflamación de bajo grado, el estrés crónico, el sueño o la microbiota intestinal influyen al mismo tiempo en todos ellos. Por eso no nos limitamos a preguntar qué órgano está enfermo, sino qué red biológica se ha desregulado. Muchas enfermedades modernas como fatiga persistente, alteraciones digestivas, problemas en la piel, trastornos del sueño o del estado de ánimo tienen detrás precisamente ese tipo de desregulación sistémica. El estrés sostenido, por ejemplo, activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y aumenta la liberación de cortisol. Cuando ese estado de alerta se mantiene en el tiempo puede favorecer la inflamación, alterar el sueño, modificar la microbiota intestinal e incluso influir en la expresión genética a través de mecanismos epigenéticos”, añade Ponti.
Y eso es exactamente lo que me pasa a mí: ese malestar en forma de agotamiento extremo y niebla mental no se debe tanto a causas físicas –así lo confirman los análisis, aunque si hubiera sido necesario desde esta consulta se me hubiera derivado a otros especialistas– sino a una disautonomía en mi sistema nervioso que me lleva a tener el sistema simpático muy activado y en alerta (es el que prepara al cuerpo para la defensa o la huida) y el parasimpático adormilado (el famoso nervio vago del que tanto se habla ahora y que una inmensa mayoría de personas necesitamos activar porque es el responsable de funciones tan básicas y necesarias como la digestión y el descanso).
La importancia de activar el nervio vago: algunas recomendaciones
Por eso Belén Fernández, osteópata y fisioterapeuta especializada en regulación del sistema nervioso autónomo del equipo de Amuna, me insiste tanto en la sesión que tengo con ella en la importancia de activar el nervio vago con pequeños gestos durante el día que, tras varias semanas de constancia, empiezan a dar sus frutos. Por ejemplo, hacer la técnica de respiración 4-7-8 antes de irme a la cama o cuando me cueste conciliar el sueño y que consiste en inhalar cuatro segundos, mantener la apnea siete y exhalar durante ocho segundos. O también otras prácticas algo más inesperadas pero muy efectivas como mantenerse en cuclillas durante 30 segundos (por la mañana y por la noche, sujetándome en algún punto si es necesario), ya que “esa posición produce una activación vagal y una vasoconstricción en las piernas que redirige la sangre hacia la zona abdominal, facilitando la circulación sanguínea y la función del sistema linfático así como la respiración”, explica en referencia a la apodada por muchos expertos como la ‘postura de la longevidad’. También me recomienda tararear canciones y hacer gárgaras con agua a diario durante medio minuto. Ante mi sorpresa por esta recomendación, que verbalizo sabiendo que mi cara lo está diciendo todo, la experta me lo explica de forma sencilla: está comprobado que generar vibraciones en la garganta estimula el nervio vago e induce a una sensación de calma (por eso entonar el mantra Om durante las clases de yoga es otra manera de activarlo).

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