Igual que hay novias que optan por casarse con pantalones, cada vez más invitadas se suman a esta elección apostando por la comodidad en un día tan especial en el que celebrar el amor es lo más importante. Aunque todavía persiste la idea de que en cualquier boda “hay que estrenar vestido”, lo cierto es que muchas mujeres están empezando a romper con esa norma no escrita y prefieren los pantalones. De hecho, hace no tantos años vivimos un boom de la sastrería para eventos que, poco a poco, se ha ido desinflando con el paso del tiempo y las tendencias.
Hay un factor clave que influye en la decisión de llevar pantalones a una boda: su versatilidad. A diferencia de un vestido más marcado por la ocasión, los pantalones permiten una segunda vida mucho más fácil y aprovechable en el armario. Basta con combinarlos con una parte superior más relajada para rebajar el conjunto y adaptarlo a otros contextos, lo que los convierte en una opción cada vez más práctica y recurrente.
Así, en las últimas semanas, muchas de las mujeres que nos inspiran a la hora de vestir han apostado por looks con pantalones para celebraciones que requieren un estilismo elegante. No son unos pantalones cualquiera, evidentemente. Todas ellas coinciden en llevar los pantalones bombacho, una silueta globo que se ajusta y se abomba a la altura del tobillo. Una apuesta perfecta para eventos, ya que se sitúan a medio camino entre la estructura del pantalón sastre y la ligereza de un diseño fluido.

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