08/05/2026

Jane Campbell, la autora que despuntó a los 80 años escribiendo sobre el deseo femenino en la vejez: “El sexo es la mejor forma de probarte que estás viva”

En el caso de algunos de sus personajes, la aceptación pasiva a la que las condena la imposibilidad de tomar las riendas de su situación presente hace que estas mujeres tengan que refugiarse en los recuerdos de cuando eran jóvenes, sexis y poderosas. “La protagonista del relato Cepillar al gato, por ejemplo, rememora su vida profesional y resalta el hecho de cómo era temida y amada al mismo tiempo. Le gusta mucho esa característica, porque sabe que era buena en lo que hacía y que podía responsabilizarse de un equipo. Ahora está relegada al silencio y a ser amable con los niños”, dice con cierta sorna la autora, que en 2024 publicó su primera novela, Interpretations of Love.

Otro de los aspectos que llama la atención de la escritura de Campbell es que el acercamiento al sexo siempre acontece desde un lugar muy emocional. “Sí, esto tiene que ver con mi propia visión del tema, que, a su vez, está muy vinculada a mi larga carrera como psicoanalista [acumula 40 años de experiencia en terapia de grupos]. Esto puede sonar un poco absurdo para las personas jóvenes, pero considero que el sexo es fundamentalmente una cuestión existencial. Es la mejor y más convincente forma de probarte que estás viva, en el mundo y en compañía de otras personas. Así que, en otras palabras, es una herramienta para conectar, un tipo de conversación en el que, en lugar de las palabras, se prioriza el uso del cuerpo. Por todo lo anterior, para mí siempre hay otra capa de significado que trasciende el acto en sí”, ahonda. Sobre si la interpretación de lo sexual como un pasatiempo intrascendente puede generar cierto trauma en la sociedad contemporánea, Campbell se muestra tajante. “Tenemos un problema. No soy socióloga y no puedo señalar las causas exactas, pero es evidente que las redes sociales juegan un papel especial en ello. Se habla del sexo desde una óptica reduccionista que lo consigna a algo muy superficial, y ahí es donde la difusión indiscriminada de pornografía encuentra su caldo de cultivo”, sentencia.

El suicidio también tiene su espacio en la narrativa de la autora inglesa, donde algunas mujeres optan por este desenlace sin transmitir ni un atisbo de drama. “El amor, el sexo y la muerte son los grandes temas. Y yo escribo sobre mujeres mayores, que son muy conscientes de todo. Yo, por ejemplo, tengo 84 años. Esta es mi última década, sin duda. Así que te acostumbras a la idea de que la vida es limitada. Cuando eres joven, te crees inmortal. Crees que vivirás para siempre. Y eso no es necesariamente malo, pero creo que la muerte es una cuestión interesante. En ese sentido, creo que el suicido es algo bastante racional a veces. Tiene que haber personas razonables que vean que la muerte es preferible a la vida bajo determinadas circunstancias. Por último, quiero decir que nací durante la Segunda Guerra Mundial, mi generación creció con la idea de que la muerte estaba ahí. Los padres no volvían, los maridos desaparecían. Así que nunca nos pareció tan aterrador”, dice la autora, cuyo padre, médico, fue prisionero de guerra en Austria y, cuando volvió a casa en 1946, tomó la decisión de trasladar a su familia al protectorado británico de Rodesia del Norte [actual Zambia] hasta que ella cumplió 8 años. La escritora ha vivido también en Sudáfrica y las Bermudas, aunque actualmente reside en Oxford.

Ver fuente