13/05/2026

Colin Jones, modelo: “Mi melena es una recuperación de mi autonomía. Recuerdo salir de la barbería llorando, viendo cómo se me caía al suelo después de un corte”

Colin Jones es una modelo estadounidense que además de haber desfilado para Givenchy, Nina Ricci, Blumarine o Ferragamo, o de haber formado parte de campañas recientes para Zara o Gimaguas, ejerce como altavoz para visibilizar la transexualidad en la industria de la moda. Con solo 22 años, ya es una de las maniquís más buscadas. Y aunque ahora vive en Nueva York, nació en Utah, en una familia conservadora con vínculos con la iglesia mormona. Pero vivir en un pueblo llamado Spanish Fork y trabajar en Taco Bell no le impidió soñar con un mundo que parecía demasiado alejado de sus coordenadas.

Y aun así, Jones ya tenía el arrojo y las ganas necesarias para tomar las decisiones que la acercarían a su primer trabajo como modelo. Fue después de hacerse aquellas primeras fotos en el patio trasero de su casa, con unos pantalones pitillo. Pero antes de alcanzar el éxito, Jones se enfrentó al bullying, la discriminación y la falta de referentes de la moda (y en cualquier otro ámbito artístico). Hablamos con la maniquí sobre su infancia en un pueblo tan conservador y religioso como el suyo, y su vinculación con un arte que le permitió expresarse tal cual era.

¿Cómo es crecer en Utah?

Crecer como una persona abiertamente transgénero en Utah moldeó quién soy por completo. Sentirme fuera de lugar, tanto con respecto a mi identidad como en mi casa, me llevó a descubrir mi yo más auténtico. Porque había sido criada en la iglesia mormona y comenzando mi transición a los 13 años, a menudo me sentía excluida e incomprendida. Por eso aprendí rápidamente que la verdadera confianza debe surgir del amor propio más radical y la aceptación. Experimentar la vergüenza y el acoso desde una edad tan temprana fortaleció mi resiliencia y reforzó la fe en mí misma. Mi vida es mía y estoy agradecida con Utah por enseñarme el poder que tiene el amor propio.

¿Leías revistas o veías desfiles de moda cuando eras adolescente?

He estado obsesionada con la moda desde que tengo memoria. Para mí, es la forma más elevada de arte y expresión personal. Mis amigos y yo veíamos después de la escuela los desfiles de Marc Jacobs, Galliano o Alexander McQueen. Nos obsesionábamos con cualquier material de backstage que pudiéramos encontrar. Además, mi niñera tenía suscripción a Vogue, W Magazine y Harper’s Bazaar, y me pasaba mil horas fijándome en cada detalle. Así que ahora siento una felicidad abrumadora al ver que salgo en esas mismas páginas.

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