19/05/2026

Los fundadores de Róhe celebraron su boda en su atelier de Ámsterdam y en una iglesia brutalista

Naturalmente, Maickel y Marieke diseñaron sus propios looks de Róhe para lucirlos durante todo el fin de semana de bodas. «El proceso fue tan especial que nos inspiró para crear y lanzar nuestra primera colección cápsula nupcial, que acabamos de presentar», dice Marieke. Para los primeros actos de bienvenida, los novios lucieron sendos trajes con cierre de pankou, el novio con un diseño negro de lana de seda y la novia con uno marfil de satén duchesse, completado con un escultural sombrero de seda natural. «El día de la boda me puse cuatro trajes diferentes, cada uno de los cuales reflejaba una historia personal distinta: una oda a mi pasión, mi trabajo y mi interés por la sastrería», explica Marieke.

La novia también lució tres alianzas diseñadas por Sophie Bille Brahe que tenían un significado muy emotivo para la pareja. «Son tres anillos distintos, porque cada uno representa la inicial de los nombres de mi marido y de nuestros gemelos: M, B y T«, explica Marieke. «Más adelante, cuando los gemelos cumplan 18 años, les pasaré los anillos, cada uno con su letra».

Llegó el día de la boda, y los invitados acudieron a la ceremonia en Keizersgracht todos vestidos de negro, un dress code que, apunta la pareja, «resultó muy elegante». Marieke y Maickel no se habían visto en todo el día, alimentando la emoción de reencontrarse en el altar. «Si pudiera revivir un minuto de ese día, sería caminar hacia el altar con mi padre y mis hijos al son de ‘Primavera 1’ de Vivaldi, con Maickel esperándome», dice Marieke. El mejor amigo de la novia desde hace 30 años ofició la ceremonia, haciendo que todo el proceso fuera muy personal. «Amigos íntimos y el hermano de Maickel pronunciaron discursos que llenaron la sala de risas y de cariño», dice Marieke. «El momento más especial fue cuando nuestra hija Teddy cantó para nosotros, es algo que nunca olvidaremos».

Tras la ceremonia, los recién casados y sus invitados se dirigieron a las oficinas de Róhe en Huis de Vicq. «Es una mansión histórica de 1670 situada en una de las zonas más bonitas del cinturón de canales, el ‘Recodo de Oro'», explica Marieke. «La casa Róhe es un lugar muy querido para nosotros, ya que es el lugar donde ponemos nuestra pasión en el trabajo». Los invitados fueron recibidos a la hora del cóctel por tres violinistas y una instalación de comida y bebida de «delicias holandesas«. Los novios también cortaron su tarta nupcial, inspirada en los jardines de la propiedad.

El transporte llegó para llevar a los novios a De Thomas, una iglesia brutalista dispuesta con largas mesas y luz de velas para la recepción. «Escribimos una carta personal a cada invitado y se la entregamos durante la cena, fue un momento muy emotivo», cuenta Marieke. La noche continuó con discursos y un saxofonista que hizo bailar a todo el mundo en sus sillas. «Después, dos autobuses discoteca nos llevaron al destino final, donde nos esperaba un DJ y bailarines que nos hicieron bailar toda la noche».

«Cuando llevas 25 años juntos, la vida se ve de otra manera que cuando te casas a una edad más temprana», reflexiona la pareja de recién casados. «Para nosotros, no fue solo una celebración del amor, sino una celebración de 25 años de amor, vida y amistad«.

Este artículo se publicó originalmente en Vogue.com

SUSCRÍBETE a nuestra newsletter para recibir todas las novedades en moda, belleza y estilo de vida.

Ver fuente