22/05/2026

Los 8 hábitos diarios que están estropeando tu pelo sin que te des cuenta

Los 8 hábitos diarios que pasan factura a la salud capilar

No hace falta abusar de las planchas ni someterse a cambios de look extremos para dañar el cabello. Muchas veces, los hábitos más cotidianos —cómo nos recogemos el pelo, la forma en la que lo secamos o incluso el peso del bolso que llevamos cada día— terminan afectando a la fibra capilar y el cuero cabelludo sin que apenas lo notemos. Con ayuda de dermatólogos, tricólogos y estilistas expertos, repasamos los errores más frecuentes que pueden restarle fuerza, brillo y bienestar a la melena.

#1. Roces inesperados

Cargar un bolso que pese mucho o abrocharse el cinturón de seguridad sin apartar el pelo puede pasar factura a las puntas del cabello de manera evidente. Tanto, que muchos peluqueros suelen adivinar de qué lado cargan el bolso sus clientas solo con ver el estado de su melena. Tal y como explica el estilista Moncho Moreno, la tracción que ejercen las asas puede provocar rotura capilar y más si incorporan trabillas o elementos metálicos que puedan ser cortantes. Para evitarlo, además de disminuir el peso (tus cervicales te lo agradecerán), el experto tiene una serie de recursos para minimizar el riesgo de rotura: desde usar un aceite o sérum en las puntas para crear una película que evite la fricción hasta ponerse un pañuelo por los hombros cubriendo el final de la melena. ¿El más cool? Inspirarse en los icónicos desfiles de Phoebe Philo para Céline –y en unas históricas fotos de 2010 de la diseñadora para Vogue Francia– y meter el pelo por dentro de chaquetas, abrigos y jerséis. De la misma manera, usar gomas que no estén protegidas con una tela es otro gesto que rompe el cabello. “Los coleteros ejercen una energía en un punto específico del pelo y si superan la capacidad de resistencia de la fibra capilar, lo fracturan. Cuanto más fino sea el coletero, esa tensión se concentra en un único punto y es más probable que rompa los pelos de alrededor que entran en contacto con la goma. Sin embargo, si es ancho, el daño que va a hacer en la fibra capilar es menor”, explica la dermatóloga y tricóloga Claudia Bernárdez, cofundadora de la clínica AB Derma. Nada más recomendable que entregarse a los recogidos con lazos y scrunchies. Y si son de seda y satén mejor, ya que generan menos fricción que los de algodón.

#2. Carencias en la mesa

Ya lo dijo el filósofo Ludwig Feuerbach en 1850: “Somos lo que comemos”. Y nuestro cabello, también. La farmacéutica Helena Rodero también confirma que el tejido capilar acusa cualquier desequilibrio o enfermedad. De hecho, una de las cosas que mayor factura pasa “son los déficits nutricionales por un alimentación insuficiente o deficiente, así como la falta de control del estrés. El pelo pierde su brillo y se cae”, explica. Aunque carencias puede haber muchas, una de las que afectan en mayor medida a la melena es la falta de contenido proteico porque “el cabello es eminentemente proteína. En cuanto a micronutrientes, los niveles bajos de hierro, algo más habitual sobre todo en mujeres, va a producir caída sí o sí. Otros micronutrientes necesarios son el zinc, el magnesio, el Omega 3 y la vitamina D”, explica Rodero. Eso sí, esto no implica tomar suplementos alimenticios sin antes verificar con un especialista su falta (analítica mediante

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