10/07/2026

La boda en Madrid de Carmen y Juan Carlos: una romántica decoración primaveral y un vestido de novia desmontable

Una boda en Madrid: el ‘sí, quiero’ de Carmen y Juan Carlos

La boda en Madrid de Carmen y Juan Carlos fue una fantasía romántica y primaveral. Se conocieron en 2017, cuando coincidieron en la Universidad de Illinois mientras hacían un intercambio. “Compartíamos el mismo grupo de amigos. Desayunábamos, comíamos y salíamos de fiesta juntos todos los días. Nos llevamos muy bien desde el principio, pero nada más, solamente éramos amigos. De vuelta en Madrid seguimos manteniendo el contacto y, con los años, terminamos convirtiéndonos en mejores amigos, hasta que en enero de 2022, tras un viaje del grupo de Illinois a Roma, salimos de la friend zone y empezamos a salir. Desde entonces no nos hemos separado”, cuenta la pareja.

Juan Carlos le pidió matrimonio de manera muy especial, mientras daban un paseo por el campo el pasado verano. “Estábamos en la casa de campo con nuestros padres, aprovechando que ellos desayunaron temprano, Juan Carlos aprovechó para pedirles mi mano. Después, esa misma mañana fuimos a dar un paseo cerca de un pantano y se arrodilló”, confiesa la novia.

Se casaron el pasado 1 de mayo en la Real Basílica de San Lorenzo de El Escorial. Posteriormente se dirigieron a Finca El Campillo para celebrar el matrimonio con sus invitados. “Visitamos varias fincas, tanto en Madrid como fuera, pero cuando conocimos El Campillo los dos tuvimos claro que era el sitio perfecto: cumplía todo lo que estábamos buscando”, explican.

Cuando comenzaron a organizar la boda, decidieron contactar con el equipo de wedding planners de Ana Cano. “Desde el primer momento estuvieron disponibles para ayudarnos, resolver dudas y hacer que todo fuera mucho más sencillo y llevadero”, confiesan.

Al tratarse de una boda en el mes de mayo, la pareja tenía claro que quería una decoración primaveral con tonos suaves y naturales como el rosa, el amarillo, el naranja o el verde, que fueran en línea con los jardines de la finca. “Quisimos darle protagonismo al seating plan, así que montamos un bodegón con flores y vasijas en el centro del jardín, justo donde se celebraba el cóctel, para que todos los invitados pudieran verlo nada más llegar. A la entrada del comedor seguimos la misma línea, con una gran composición floral tipo escultura. Y en las mesas mezclamos violeteros con centros de flores a modo escultura para mantener esa estética en toda la decoración”, comentan.

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