27/05/2026

La boda en Londres más londinense de todas: huesos, cócteles en lata y cisnes hinchables

Para aquella segunda ceremonia volvieron a coordinar sus looks, esta vez con vestidos de cola diseñados por Jane Bourvis, la creadora de Notting Hill especializada en reutilizar tejidos antiguos para confeccionar vestidos de novia de aire gótico. El de Lilah estaba hecho con encaje eduardiano de seda y el de Joanna con encaje francés de algodón. “Parecíamos cubiertas por completo de lazos y encaje”, cuenta Lilah, que añadió el velo de su madre, mientras Joanna completó el look con unos Louboutin dorados que reflejaban el techo decorado de la capilla.

Las hermanas mayores de ambas ejercieron como testigos. “Había una dualidad muy clara entre las dos bodas”, explica Joanna, definiendo esta segunda ceremonia como el contrapunto íntimo y silencioso de la fiesta en Saatchi Yates. “Aquello era mucho más personal, casi como una conversación en la cama”.

Más tarde Joanna se cambió a un vestido de John Galliano de 2003 con bolsillos cargo, mientras Lilah se quedó únicamente con la capa interior de seda, combinándola con unos zapatos de baile rojo rubí inspirados en María Antonieta y un velo vintage cubierto de cristales Swarovski. “Parecías una astronauta”, le dice Joanna entre risas.

Después, setenta de sus amigos más cercanos se reunieron en St John para un banquete de corazón de buey y tuétano. “Parecían bandejas grotescas llenas de huesos, casi como una representación física de nuestro amor tan intenso”, bromea Yektai.

Hubo más discursos y, cerca de las once de la noche, llegó el primer baile con Rigoletto, Acto IV de Luciano Pavarotti. “Es divertidísima”, asegura Joanna. Durante la canción sorprendieron a sus padres incorporándolos a la coreografía.

Algunos invitados continuaron la fiesta en otros lugares, pero ellos, después de dos celebraciones consecutivas, ya estaban completamente agotados. Aun así, ahora que todo ha terminado, solo quieren volver atrás para revivirlo. “Nos encantaría reunir otra vez a todo el mundo y repetirlo”, dice Joanna. “Ahora entiendo perfectamente por qué mi madre iba a recogerme al colegio con su vestido de novia como una auténtica loca. De verdad, lo entiendo. Voy a acabar igual”.

Porque si hay algo que quieren conservar para siempre es el recuerdo de aquella boda, aunque la vida de casadas es, en realidad, la parte que más ganas tienen de seguir viviendo. “Es divertidísimo”, dice Yektai. “Ya estoy pensando en organizar una renovación de votos. ¿Podemos hacerlo cada año? Llevo obsesionada con Joanna tres años, ¿verdad, Joey? Más te vale seguir igual de obsesionada conmigo”.

Este artículo se publicó originalmente en Vogue.co.uk

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