Hace unos días Joshua Idehen presentaba este álbum en la madrileña Sala El Sol. Fue un gran concierto armado por su excelente humor y su enorme capacidad comunicativa. Nada más aparecer, bromeó: «voy a volver al camerino y cuando salga quiero que me recibáis imaginando que soy la Dolly Parton negra». En otro momento, quiso ser «un sacerdote». Definitivamente ejerció de gurú cuando emplazó a toda la sala a gritar «Choose Yourself» durante el tema así llamado, como propuesta de valorarnos, de querernos, de perdonarnos a nosotros mismos.
Contienen las canciones del británico de origen nigeriano una gran carga social, también. Su viral más improbable es un tema de «spoken word» llamado ‘Mum Does the Washing’ que va mucho más allá de cuestionar el heteropatriarcado. El tema explica el capitalismo, el comunismo, el socialismo, el feudalismo, el colonialismo, el ateísmo y el sistema religioso, entre otros, a través de la pregunta «quién hace la colada». En el capitalista, estafas a tu madre 50 céntimos. En el religioso, tu madre te hace la colada y tú a quien agradeces es a Dios.
La canción sigue retorciéndose cubriendo modernidades como el «mansplaining» («tu madre te hace la colada pero tú le explicas cómo se hace aunque nunca la hayas hecho»), el patriarcado («tu madre no existe, la colada se hace sola misteriosamente»), las terfs, los distintos tipos de feminismo -incluido el hombre feminista- o hasta el surrealismo. Divertida y poliédrica, ‘Mum Does the Washing‘ contiene una letra que lleva unas cuantas escuchas entender del todo, y recuerda que Joshua Idehen era, antes de todo esto, un poeta. De hecho la idea original procede de un poema de 2015 -a veces ha usado hilos de Twitter como inspiración- y el tema ‘My Love’ viene de otro poema de 2009.
Para musicar todo esto, el artista ha contado con el DJ y productor Ludvig Parment que por ejemplo ha construido esta grabación en torno a algo parecido a un sample muy distorsionado y corto de ‘If I Were a Richman’. Pero en general, Ludvig lleva las ideas de Joshua Idehen muy lejos del «spoken word», a la pista de baile, con influencias como el breakbeat, el neo-soul o el UK Garage. Así, algunas de estas canciones podrían haber sido temas de The Streets (‘Could Be Forever’), Disclosure (‘This Is the Place’) o incluso Amy Winehouse (el «reprise» de ‘Everything Everywhere All At Once’, con Sara Brannas). La indicación musical más habitual que Joshua pide a Ludvig es «¡hazla más house!»
Esto conlleva que el fondo musical suene un tanto manido, a menudo le faltan capas, detalle, misterio. Joshua Idehen tiene la generosidad de decir que «Joshua Idehen es un dúo como Sade era un grupo», pero aquí el carisma lo pone él en unas letras que cuentan multitud de historias. El «banger» ‘It Always Was’ recuerda los tiempos en que iba con su amigo Benji a las discotecas en un coche destartalado. ‘Could Be Forever’ une las historias de un vecino con demencia y un limpiador de baños que en su país de origen era dentista. ‘Brother’ reflexiona sobre la masculinidad, y así sucesivamente.
De hecho, Idehen también es feliz dando voz a otras personas que admira. En el interludio ‘What You Need to Hear’ cede el protagonismo a una poetisa sueca que le encanta, Charlotte Manning, preguntándole qué es para ella la amistad («quienes me recuerdan quién soy cuando yo no me acuerdo»). Y la pista final se compone de extractos de personas a las que han cuestionado qué es la redención. Joshua Idehen luce tan buena gente que no solo nos deleita con su voz sino que nos hace escuchar a los demás. Al mundo.

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