A sus 44 años, Natalia Vodianova, embarazada de su sexto hijo, afronta esta nueva etapa con la misma actitud con la que vive todo lo que llega a su vida: con una curiosidad contagiosa y una lucidez apabullante. Masajes faciales diarios, terapia de frío heredada de su abuela rusa, tai chi, un anillo inteligente para monitorizar su bienestar y tratamientos de Guerlain forman parte de una rutina de belleza y cuidado personal construida desde la escucha del cuerpo, nunca en contra de él. Hablamos con ella.
No crees en las rutinas rígidas y prefieres escuchar lo que necesita tu piel. Pero durante el embarazo, la piel parece seguir sus propias reglas. ¿Qué señales te está enviando ahora mismo?
Natalia Vodianova: Mi piel está algo más seca, aunque esta sexta gestación está teniendo un mayor impacto en mi cuerpo que en mi rostro. Normalmente soy bastante perezosa cuando se trata de aplicarme cremas o aceites, pero ahora siento que tengo que esforzarme un poco más. Mi cuerpo me pide más atención, más hidratación y más cuidados.
Para el rostro me encanta la crema Reparación Intensa Aceite en Bálsamo Juventud Abeille Royale de Guerlain. Es muy nutritiva, pero siento que mi piel la necesita porque la absorbe enseguida. También utilizo productos de Forlle’d y la protección solar Orchidée Impériale de Guerlain. Ahora especialmente, porque presto mucha atención a la aparición de manchas durante el embarazo.
Para el cabello utilizo el aceite de Augustinus Bader. Y para el cuerpo me gusta mucho The Geranium Rose Body Oil, también de Augustinus Bader. Además, soy muy aficionada a las mascarillas, como las de Sulwhasoo.
El masaje facial se ha convertido en un ritual diario para ti. ¿Qué fue lo que cambió tu forma de verlo?
Natalia Vodianova: Fue una amiga en Rusia quien me introdujo en este mundo. Se dedica a impartir formaciones y programas de belleza y me enseñó muchos pequeños gestos y técnicas para liberar tensiones del rostro, mejorar la circulación y trabajar la musculatura de una forma más natural.
Acumulamos muchísima tensión en la mandíbula, alrededor de los ojos o en la frente. Cuando aprendes a relajar esas zonas, el rostro cambia por completo. Intento dedicarle quince minutos al día. Mis hijos ya son más independientes y se acuestan bastante pronto, así que puedo reservarme ese tiempo para mí. Aunque, claro, eso está a punto de cambiar.
¿Qué opinión tienes sobre la terapia de frío?
Natalia Vodianova: He crecido con ella. Mi abuela salía a correr cada mañana y se bañaba en un lago helado incluso en pleno invierno. Recuerdo perfectamente la sensación de frescura que transmitía cuando volvía a casa y me daba el primer abrazo del día.

Más historias
Bolso de DeMellier: el bolso ‘it’ que obsesiona a las ‘celebrities’ está rebajadísimo
Carlota Visier, escritora: “No tuve internet en casa hasta los quince años y es algo que agradezco”
Cómo vestir como las chicas de ‘Sexo en Nueva York’ en vacaciones