09/06/2026

Irene Cuevas: “Me he sentido una leoparda, una serpiente, con mis cosas ‘queer’ y el no entender el mundo ahí fuera”

Parte lo que se cuenta en el volumen de distintas experiencias personales de la autora. Su primera novela huía abiertamente de la autoficción, pero aquí se ha permitido explorarla. “Sí, en parte. Es la autoficción que he querido hacer. Me interesaba mucho la figura del hermano –tengo uno, aunque sin historia turbia– porque en la novela la protagonista era una hija única además sin padre. En Animal Print hay familias muy diversas, la buena y la mala, y me reconozco en todos los personajes, hasta en Sirenito porque yo nadaba”, explica. A Sirenito un compañero del equipo de natación le acosa por el mero hecho de querer zambullirse con una cola de sirena; hay una leoparda a la que prácticamente se le obliga a salir del armario en una fiesta de pijamas, hay una gacela que se atreve a plantar cara a sus depredadores naturales. “Hay muchos personajes y algunos son reales, sí. La gente que aparece se ha reconocido a medias y me lo han dicho, pero aquí se juega mucho con la fantasía. Todo está pasado por ahí. Por ejemplo, yo fui a Berghain y me pasó lo mismo que a esos personajes: vi fantasmas bailando techno. En ese espacio percibí a los personajes conmigo. Llevaba seis años con ellos y ahí descubrí el final que no conseguía encontrar. La propia literatura se volvió ficción para mí misma”.

No hace falta ser especialmente brillante para darse cuenta de que Irene Cuevas profundiza aquí en las infancias, adolescencias y primeras juventudes queer a través de prácticamente todos los personajes. “Yo me he sentido una leoparda, una serpiente, con mis cosas queer y el no entender el mundo ahí fuera. Con mis amigas me he visto precisamente como una leoparda un millón de veces”, cuenta. “El cuento que cierra el libro trata sobre lo monstruosos que somos para el resto. Lo monstruoso te lo pone la sociedad, no es que tú seas un monstruo. Cuando era adolescente me sentía así por el hecho de que me gustaban las chicas”, apunta. “Me escriben para decirme ‘gracias por escribir de mi vida’ porque cuento una experiencia universal, aunque puedas pensar que son cosas muy concretas. Es la sxistencia original de todas nosotras”.

“Estamos un montón de autores y autoras escribiendo cosas queer y animalescas. Por ejemplo, ahí está Leche cruda de Angelo Nestore, Las bestias, La zorra, Volverán como fuego o El ataque de las cabras. Son libros que rompen la heteronorma”, reflexiona la autora. “Me interesa mucho por qué está pasando. Lo he hablado con mis amigos y creo que tiene que ver con el hecho de estar viviendo en una época tan belicista en medio del colapso tecnológico. Quizá estamos volviendo a una parte más naturalista para encontrar los instintos primarios, la ternura que ya no está en el mundo humano, no lo sé. Que los therian haya nacido ahora no es una casualidad, es una respuesta a esto”.

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