Decoración con azulejos y baldosines: todo lo que necesitas saber
Tiempo atrás, los azulejos y baldosines siempre han estado confinados a la estricta practicidad de cocinas y baños con limitaciones absolutamente funcionales y destinadas a un interminable segundo plano. Ahora, estos elementos reclaman su trono y se convierten en arte, despojándose de su antigua etiqueta puramente higiénica, para dar lugar a un elemento clave que podría incluso convertirse en el protagonista de una estancia. Las cocinas y baños se transforman en un lienzo en blanco para dar rienda suelta a nuestra creatividad a través de la decoración con azulejos y baldosines: desde la vuelta del estilo setentero, hasta el minimalismo más orgánico, cada composición es un juego de contrastes, luz y texturas, que transforman la habitación en un espacio con personalidad, donde el suelo y las paredes ya no solo sostienen la casa, sino que la visten.
“La aplicación más habitual sigue siendo el salpicadero, pero cada vez me gusta más utilizarlos en superficies más amplias, una pared completa, una isla o incluso determinados elementos arquitectónicos. Cuando se plantea adecuadamente, el azulejo deja de ser un simple acabado y pasa a formar parte de la arquitectura de la cocina”, explica Laura Martínez, interiorista. Desde luego, hay mil maneras de utilizar estos elementos en nuestra: “Los azulejos son una herramienta fantástica para introducir carácter en una estancia. No es necesario utilizarlos en todas las paredes, de hecho, muchas veces funcionan mejor en zonas concretas”. La interiorista destaca las encimeras de mármol o porcelánico acompañadas de un alicatado de pequeño formato en el salpicadero, para ella una forma muy decorativa de aportar personalidad, textura y color sin recargar el espacio, y una de sus favoritas.
Aun así existen infinidad de maneras de utilizar los azulejos y baldosines en el hogar, como llevarlos hasta el techo, una técnica algo inusual que cada vez está más presente en las tendencias decorativas en los últimos años. “Me parece una de las formas más interesantes de utilizar el revestimiento actualmente. Cuando el azulejo se prolonga hasta el techo deja de entenderse como un elemento meramente funcional. Aporta continuidad visual, ayuda a ordenar la composición y permite que el material tenga una presencia mucho más significativa dentro de la cocina”, comenta Martínez.
Hablemos de tendencias. Y es que los formatos que hace unos años tuvieron mucho protagonismo, como los hexágonos o determinadas piezas con formas muy decorativas, han perdido bastante presencia y se han cambiado por formas más simples. Actualmente tienen mucha fuerza las baldosas vidriadas y los formatos pequeños. “Me gustan especialmente las piezas cuadradas de 10×10 centímetros o los formatos alargados, porque aportan riqueza visual sin resultar excesivos. También siguen funcionando muy bien las cerámicas artesanales con ligeras variaciones de tono”, admite Laura Martínez. Para la correcta utilización de los azulejos y baldosines, lo más importante es entender el proyecto de manera global, debe dialogar con el resto de elementos para que la composición sea visualmente agradable con piezas que te enamoren. Según la interiorista tienen una presencia muy visual y convivimos con ellos todos los días, así que si no generan una conexión desde el principio es fácil cansarse con el tiempo. “Más allá de las tendencias, suelo buscar colores que mantengan una buena relación con los materiales que los rodean, los tonos arena, tierra, terracota, verde oliva o los blancos rotos siguen funcionando muy bien porque aportan calidez y tienen una gran capacidad para convivir con otros acabados. Personalmente no soy muy partidaria de los estampados”, argumenta Laura Martínez.
Tu casa, tu propio diseño de azulejos y baldosines
Evidentemente, estas piezas se han utilizado desde siempre por su resistencia en zonas de trabajo, son fáciles de limpiar y soportan muy bien la humedad. Sin embargo, los tiempos cambian, los formatos, los acabados y la manera de usarlos ya no es la misma, lo que da lugar a una solución muy clásica reinterpretada desde una mirada más contemporánea.
Para Laura no existe un tamaño ideal ya que cada proyecto tiene sus propias necesidades, dependiendo del tipo de cocina, tamaño y disposición: “En cocinas pequeñas me interesa especialmente cómo afecta el revestimiento a la percepción del espacio. Los formatos medianos o pequeños pueden funcionar perfectamente si se utilizan con criterio y con una composición ordenada, más que centrarse únicamente en las dimensiones de la pieza, conviene pensar en el efecto visual que tendrá el conjunto”.

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