El vestido con nudo estará en todas partes en primavera-verano 2026
En verano, más que en ninguna otra época del año, los vestidos se convierten en auténticos compañeros de vida. Nos acompañan en paseos junto al mar, en largas sobremesas en la terraza del bar de siempre y también en esas jornadas interminables en la oficina en las que el calor parece no dar tregua. Mientras los pantalones y los tops se vuelven más ligeros y fluidos, los vestidos exploran una infinidad de estilos y formas de expresión. Conviven los diseños de aire campestre, con cuadros vichy o estampados florales, con propuestas de inspiración bohemia, modelos de encaje o versiones drapeadas que desprenden una elegancia despreocupada. Sin embargo, entre las tendencias que han conquistado tanto las pasarelas como el estilo urbano, hay una que destaca especialmente esta temporada: el vestido con nudo.
Tras el éxito de las faldas con nudo, ahora es el turno de los vestidos de adoptar este detalle que envuelve la silueta con una elegancia natural y favorecedora. Su principal seña de identidad es, precisamente, el nudo, situado en la parte frontal o en uno de los laterales. Este recurso, discreto o en formato maxi, crea un efecto drapeado que aporta movimiento al tejido y suaviza la caída de la prenda, logrando una silueta mucho más fluida. Funciona a la perfección con sandalias de tacón bajo, mules destalonados o sandalias planas para el día a día, aunque también puede adquirir un aire mucho más sofisticado si se combina con salones y joyas especiales.
El vestido con nudo en las pasarelas de primavera-verano 2026
Las colecciones de la temporada lo confirman: después del auge de los acabados deliberadamente imperfectos, los tejidos con efecto desgastado y los detalles arrugados, el vestido con nudo se consolida como una de las tendencias más destacadas del llamado estilo desenfadado y sofisticado.
Chloé apuesta por una versión corta con estampado floral y un gran lazo lateral que aporta movimiento y personalidad al conjunto. Por su parte, Dior se inclina por una interpretación más escultórica, presentando un vestido drapeado en gris con un nudo integrado en la misma tonalidad, capaz de realzar la estructura de la prenda de manera sutil.

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