15/06/2026

‘Italian Summer Nails’: me las hice a mí misma tras años llevando manicuras nude, y este fue el resultado

Italian Summer nails: la manicura que me hizo renunciar al nude

Anteayer, haciendo scroll en redes sociales a eso de las once de la noche, aburrida en el sofá y con cero unidades de sueño, di con la manicura más bonita, apetecible, veraniega, divertida, original, colorida… y tantos adjetivos calificativos positivos como a una se le puedan ocurrir, pero dejémoslo así para resumir. A esas uñas las llamaban ‘Italian Summer Nails, y respondían a lo que una podría esperarse de un moodboard de un verano en Sicilia, Cerdeña o Nápoles: biquinis tendiéndose a secar, amaríllismos limones de la Costa Amalfitana, motivos de azulejos sicilianos… Toda referencia al mediterráneo era bienvenida.

Es cierto que no estaba descubriendo la rueda; el estilo de manicura del que hablo se pone de moda cada verano pero, a una amante incondicional del nude y la manicura francesa como lo es una servidora, el algoritmo de Instagram no suele enseñarle mucho más allá de los clásicos de siempre. El caso fue que, aprovechando que tenía las uñas más largas que nunca y que estaban pidiendo a gritos pintura fresca, decidí tirarme a la piscina y pedir cita esa misma tarde para atreverme con mi propia versión de la ‘dolce vita manicuril’.

Cuál fue mi decepción cuando, tras pasar algunos ejemplos por WhatsApp a mi manicurista de confianza, esta me respondió, y cito literalmente: “No somos capaces de hacerlas 🥰🥰🥰”. Los tres emoticonos me desconcertaron en un primer momento (¿significaban un “aunque podemos intentarlo”?) pero pronto, ante aquella negativa tan poco negativa, decidí no perder ni un minuto más y dedicar mi tarde a explotar al máximo mis dotes creativas. Una decisión que podía salir muy bien –esto es, con unas uñas bonitas, apetecibles, veraniegas, divertidas, originales, coloridas…–, o muy mal –con la tarde del viernes por la que había estado suspirando desde el lunes desperdiciada, y buscando la primera cita disponible en el centro más cercano para solucionarlo con la infalible manicura francesa–.

Y aunque reconozco que las manualidades se me da francamente bien, paciencia tengo para regalar y, el dato más importante, durante mi etapa universitaria hice mis pinitos como manicurista a domicilio, hacerse unas uñas así a una misma no es, lo que se dice, pan comido. Así pues, empecé por lo fácil: buscar inspiración en Instagram. Tras una investigación exhaustiva me decanté por la versión de Patty Perez (@paintedbypatt), intercalando algún que otro diseño fruto de mi imaginación, y me puse manos a la obra.



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