13 looks de alta costura para contar una historia inolvidables
Si hubo algo tan importante para Ann como la propia celebración, fue la construcción de su vestuario nupcial. Entre las dos bodas llegó a lucir trece looks de alta costura diferentes, cuidadosamente elegidos para acompañar cada momento. «La alta costura es mi forma de expresarme sin necesidad de hablar», afirma. «Todo el proceso dejó de ser un día de compras normal para convertirse en la creación de piezas únicas llenas de significado y recuerdos».
La novia participó personalmente en el diseño de cada uno de los conjuntos junto a las distintas casas de moda, completándolos además con joyas heredadas de su madre. Más adelante contó también con la ayuda de la estilista Carrie Lauren Goldberg para seleccionar determinados accesorios, mientras que la maquilladora Nanase se encargó de crear looks naturales que acompañaran cada conjunto.
Las celebraciones comenzaron con una cena de bienvenida en la suite ático del Fairmont, donde lució un vestido Dior de hombros descubiertos confeccionado en un color crudo, acompañado por un sombrero diseñado por Stephen Jones. Para la ceremonia civil en las escalinatas del Ayuntamiento de San Francisco eligió un vestido de alta costura de Chanel con efecto trampantojo y un sombrero tipo pillbox realizado a medida por Maison Michel. «Transmitía movimiento, fluidez y una elegancia silenciosa que encajaba perfectamente con el momento», explica. La firma confeccionó además un bolso a juego y los zapatos fueron diseñados por Massaro.
Después de darse el «sí, quiero», se cambió por un conjunto de dos piezas también de Chanel para recorrer la ciudad en tranvía y realizar las fotografías como recién casados. La cena posterior, celebrada en el restaurante Quince, fue el escenario perfecto para un diseño de Vivienne Westwood formado por un corsé de encaje, minifalda y mangas acampanadas. «Era escultural, romántico y completamente actual».
Ya en Grecia, la cena íntima previa a la boda estuvo protagonizada por un vestido de alta costura de Valentino creado desde cero e inspirado en la estética clásica griega. «Quería sentirme como una diosa griega recibiendo a nuestros familiares y amigos más cercanos». También hubo espacio para rendir homenaje a sus raíces durante una ceremonia tradicional china del té, para la que vistió dos cheongsam de alta costura diseñados por Adrian Gan. Uno de ellos en rojo tradicional y otro en color marfil inspirado en la arquitectura griega. Ambos incorporaban detalles simbólicos relacionados con sus familias, los signos del zodíaco chino y elementos personales que formaban parte de su historia.
El día de la boda comenzó con un vestido Chanel de alta costura de 1996 acompañado por una capa bordada. Después llegó el diseño principal, confeccionado por los talleres de la firma exclusivamente para ella. «Siempre supe exactamente cómo quería que fuese: una silueta sirena, escote palabra de honor y una cola larga«, explica. «Añadimos elementos clásicos de Chanel como los botones en la espalda y el encaje de camelias. Era sencillo, atemporal y reflejaba perfectamente quién soy».

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