Si tu plan más nostálgico del verano consiste en volver a madrugar —esta vez por voluntad propia— para revivir aquellos maratones interminables de Neox, el 20 aniversario de H2O: Sirenas del Mar es la excusa perfecta para hacerlo.
Porque antes de que existiera el doomscrolling, estaban las mañanas de verano frente al televisor. Empezaban con Lizzie McGuire, la serie que convirtió a Hilary Duff en el icono adolescente de principios de los 2000, y continuaban con Zoey 101, la serie que nos hizo soñar con estudiar en un internado californiano y, sobre todo, con tener un TekMate, aquel móvil táctil que parecía llegado directamente del futuro y que acabó siendo testigo de la eterna historia de amor entre Zoey (Jamie Lynn Spears) y Chase (Sean Flynn).
Pero el auténtico plato fuerte de la parrilla llegaba después. Bastaba con escuchar los primeros acordes de No Ordinary Girl para dejar todo lo que estuvieras haciendo y correr al sofá. Han pasado ya veinte años desde que Emma, Cleo y Rikki descubrieron, casi por accidente, que un baño nocturno en la misteriosa isla de Mako podía cambiarles la vida…y hacer que sus piernas se transformaran en una cola de pez con el simple contacto del agua.
La serie australiana, protagonizada por Claire Holt (Emma), Phoebe Tonkin (Cleo) y Cariba Heine (Rikki), convirtió la isla Mako en uno de los lugares más míticos de nuestra adolescencia. Durante tres temporadas seguimos sus secretos, sus romances junto a los personajes de Lewis (Angus McLaren) y Zane (Burgess Abernethy) y sus intentos por llevar una vida aparentemente normal mientras evitaban, a toda costa, que les cayera una sola gota de agua encima. Solo se produjeron dos temporadas, pero tras el abandono de Claire Holt de la serie, la incorporación de Indiana Evans como Bella logró que el universo de Mako siguiera adelante.
Dos décadas más tarde, las icónicas transformaciones de las sirenas siguen acumulando millones de reproducciones en redes sociales. Una prueba de que el fenómeno sigue muy vivo y de que la nostalgia continúa conquistándonos. Quizá el secreto de su éxito nunca estuvo realmente en las sirenas. Al fin y al cabo, todas las series adolescentes prometían una vida casi imposible, desde vivir en un hotel como Zack y Cody hasta tener una doble vida de superestrella como Hannah Montana. Pero H2O conseguía que la fantasía pareciera sorprendentemente cercana. Emma, Cleo y Rikki discutían con sus padres, llegaban tarde al instituto, se enamoraban y se reunían cada vez que podían en el Juicenet Café, y todo esto mientras escondían un gran secreto. Sus poderes eran extraordinarios, pero sus problemas eran exactamente los mismos que los nuestros.

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