Lily describe el estilo de su vivienda como “californiano de mediados de siglo combinado con lo escandinavo”. Una mezcla estética que se extiende también a los alrededores de la casa: en el exterior hay un jardín inspirado en Piet Oudolf, el diseñador de los famosos jardines de Noma. De hecho, es tal la fascinación de la pareja se sintió tan fascinada por la cultura nórdica que llegaron a comprarse una propiedad en Copenhague: «Diseñamos esta casa antes de que empezáramos a echar raíces en Escandinavia», cuenta Collins, «casi nos adelantamos a nuestro tiempo, porque no nos dimos cuenta de que nos sumergiríamos en ella años más tarde». En cuanto al ambiente californiano que mencionaba Lily, se refleja, sobre todo, en el pavimento; la pareja volvió a instalar suelos de hormigón en la casa, una elección del arquitecto original, aunque en un tono tierra que aportaba calidez. Además, la entrada está coronada por un bonsái perfectamente esculpido.
Photographed by Justin Chung
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Puede que el altísimo nivel estético de la casa sea lo que primero capte la atención. Sin embargo, cada detalle tiene su significado: al recorrerla con Lily, la actriz va contando la historia de cada pieza. Hay docenas de tazas en tonos tierra, pero su favorita es un Yeti rambler en color verde bosque de su boda. El enlace tuvo lugar en Dunton Hot Springs, Colorado, unos meses después de mudarse, y después decidieron que lo único que querían era volver directamente a casa: «Justo después de nuestra boda, volvimos a esta casa. Regresamos a un lugar que ya sentíamos nuestro», dice. “Fue muy, muy especial”.
Pero los elementos con historia de la casa son innumerables. Un plato expuesto en la pared que perteneció a Ingmar Bergman. Un libro de Winnie the Pooh –una primera edición firmada– que Lily le regaló a Charlie por Navidad. En un rincón hay dos viejas y graciosas figuritas danesas que, según comenta Collins, “Parecen viejos músicos británicos”.
En diciembre, Lily y Charlie decidieron organizar una fiesta. Decoraron la casa y pusieron música navideña, sirvieron vino y queso y todos los aperitivos que cabe imaginar. Y finalmente, por primera vez, encendieron un fuego. Ahora, por fin, todo el mundo puede entrar –aunque solo sea de forma virtual–y enamorarse del lugar de la misma manera que ellos lo hicieron.
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En este reportaje: peluquería, Gregory Russell; maquillaje, Fiona Stiles; uñas, Thuy Nguyen; floristería, Joie Einstein, Coquelicot y Clover.
















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