A Puntarena se va a comer mucho y muy bien, a explorar nuevos sabores, a dejarse sorprender por las texturas y a vivir una experiencia que trasciende lo gastronómico. Así, en este viaje sensorial no pueden faltar entrantes crudos como la Tostada de pez limón, la Almeja pasiega, el Ceviche Puntarena o el Crocante de atún con guacamole. El festín continúa con clásicos revisitados como el Chicharrón de atún, el Taco de alambre de camarón o el Pulpo crujiente con cremoso de aguacate y encurtidos. Como principales, además de su archiconocido Pescado a la talla –asado a la talla y servido con pastas de chiles y guarnición–, destacan la Costilla braseada en machete o la Pesca del día al pastor, con chiote, frijol, piña asada. Una experiencia culinaria de altura que lo sitúa como uno de los mejores restaurantes de Madrid.

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