Cuesta imaginar una situación en la que a una no le gustaría ver a la ganadora del Oscar Julianne Moore en primer plano. Y en lo referente a las imágenes de la campaña que esta mujer de 65 años y piel de porcelana ha rodado como nuevo rostro de la casa de joyas parisina Messika, la pelirroja se ha visto gratamente sorprendida por su especial protagonismo. «Me encanta cómo las joyas encajan con mi personalidad», declaraba Moore a Vogue en 2023. «No me va cubrirme mucho; me gusta que se vean mis pecas y el color de mi piel». Fiel a su estilo, la serie de imágenes de Messika capta la belleza resplandeciente y sencilla de Moore. Las pilas de brazaletes salpicados de diamantes, los eslabones de cadena con pavé y los brillantes ear cuffs que luce realzan su individualidad sin sobrepasarla en ningún momento.
«Julianne encarna una feminidad singular y polifacética totalmente suya. En ella hay una profundidad interior, una fuerza silenciosa y una calidez que nunca buscan llamar la atención, pero que dejan una impresión duradera», dice Valérie Messika, fundadora y directora artística de la firma, sobre por qué reclutó a Moore como nuevo rostro de la colección Moderniste de la marca. Esta discreta pero impactante forma de vestir ya la vimos en febrero, cuando Moore acudió al desfile otoño-invierno 2026 de Bottega Veneta en Milán para animar a Louise Trotter, su directora creativa, con una suntuosa camisa de ante negro y unos pantalones de cuero holgados.
En el cine, el momento más notable de Moore en el mundo de la joyería fue en Sirenas, donde interpretó a la multimillonaria Michaela Kell, residente en Port Haven, una figura de culto con especial debilidad por las joyas con motivos del zodiaco de Fred Leighton. «Las piezas transmitían una sensación de riqueza, gusto y unicidad», recuerda. Los aficionados al diseño de vestuario también recordarán que Moore lució un diseño de Messika durante el rodaje de Gloria Bell (2018), cuando interpretó a una divorciada de espíritu libre a la que rara vez veíamos sin un delicado collar Move alrededor del cuello. Esta pieza, que con su colgante en forma de rombo y sus tres diamantes en movimiento es más ponible que ninguna otra joya, también es obra de Messika. «Las mujeres quieren llevar joyas más allá de las ocasiones especiales», afirma Moore.


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