Dicen que cuando se cierra una puerta, una ventana se abre, pero en el caso de Clara Arnús, lo que se abrió fue una nueva pista. En concreto, una pista musical, que desde hace ya varios años se ha convertido en su modo de vida. “Empecé a pinchar de manera profesional cuando me divorcié y perdí un trabajo que no me llenaba. Le puse el turbo a la vida y en poco pocos meses estaba trabajando 100% en temas relacionados con la música”, cuenta hoy orgullosa de lo logrado.
Su afición por la música electrónica comenzó cuando vivía en Shanghai (China), allí, según ella misma explica, su necesidad de escuchar algo diferente la llevó a adentrarse en este mundo. “La escena era demasiado masculina y gris para mi gusto”, dice. Así que, sin pensarlo dos veces, se calzó los auriculares y empezó a experimentar.

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