Anticiparse al envejecimiento capilar
Gracias a la ciencia sabemos que la salud y la belleza están interconectadas. Los avances en el estudio de los biomarcadores de la longevidad han permitido conocer mejor el ritmo de envejecimiento de la piel y han impulsado una nueva etapa en la ciencia capilar, que empieza a entender el cabello, no solo como una fibra que se repara, sino como una estructura cuyo envejecimiento también puede anticiparse. Hoy podemos predecir cómo va a comportarse, diagnosticar su estado con mayor precisión y personalizar tratamientos y herramientas antes de que el daño se haga evidente; un paradigma de belleza en el que la tecnología funciona como hilo conductor para continuar con esa búsqueda inherente al ser humano e imposible de reemplazar por el algoritmo.
Lo cierto es que una melena que resista el paso del tiempo se ha convertido en uno de los grandes retos de la ciencia de la longevidad, aunque también de la diversidad. A medida que abrazamos nuestra textura natural –según las previsiones de L’Oréal Groupe, en 2040 el 43 % de la población tenga el cabello ondulado, rizado o muy rizado– y sofisticamos las rutinas de cuidado, aumenta la necesidad de comprender mejor cómo responde cada tipo de cabello.
Belleza predictiva y preventiva
Esa es la visión que L’Oréal Groupe presentó durante la última edición de VivaTech, uno de los eventos tecnológicos más importantes de Europa celebrado este año en París. Y donde mostró cómo la inteligencia artificial, los datos y la ciencia predictiva están transformando la longevidad capilar. Uno de los avances que más llama la atención es el uso de gemelos digitales para poder simular virtualmente cómo interactúan distintas moléculas con los diferentes tipos de fibra capilar, antes incluso de desarrollar una fórmula. El sistema no trabaja con un único modelo virtual, sino con ocho gemelos digitales que representan los principales tipos de cabello, que van desde el liso hasta el muy rizado o afro. “Hemos mapeado los secretos físicos y proteicos de cada textura, lo que nos permite crear productos que se adaptan a las necesidades químicas exactas de cada tipo. Esta tecnología elimina las conjeturas y nos permite predecir cómo reaccionará el cabello. A partir de ahí, avanzamos hacia innovaciones más inclusivas, precisas y eficaces, tanto para los salones como para el hogar”, explica Guive Balooch, Global VP Tech & Open Innovation del grupo.
Balooch aclara que hasta ahora, para desarrollar un champú o un acondicionador, solían probar los ingredientes sobre mechones de cabello real procedentes de distintos lugares del mundo, pero gracias al Digital Hair Twin realizan una primera selección virtual de cientos de combinaciones antes de pasar a las pruebas físicas, lo que permite desarrollar mejores fórmulas, reducir los fallos y acelerar la innovación. “Seguiremos validando los resultados sobre cabello real, pero llegaremos a esa fase con muchas menos hipótesis que comprobar”, añade. Se trata de una nueva era de belleza inteligente e intuitiva en donde la escucha, la anticipación y la personalización son clave, por lo que la implementación de estos avances tecnológicos no se queda en el laboratorio.

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