El microhábito nocturno con el que tengo menos frizz en el pelo
Lo reconozco: no ha sido fácil convertir un gesto tan básico como el cepillado de pelo en microhábito nocturno innegociable. A las once de la noche, cuando lavarme la cara y desmaquillarme es casi un acto heroico (entiéndase la ironía), incorporar con disciplina casi militar un cepillado de mi melena, a imagen y semejanza de cómo dictan la reglas capilares de las que hablaremos más adelante, me ha costado un poco. Incluso cuando mis deseos por tener una melena Rapunzel a los 43 han estado en su punto álgido. Sin embargo, el verano, las vacaciones (y tener más tiempo y más energía) han conseguido que haya convertido un gesto tan antiguo en costumbre. Y digo antiguo porque al desterrar antiguas tumbas egipcias ya se descubrieron cepillos y peines, así que cepillarse el pelo, hablando en plata, es más viejo que el tebeo.
El auge de los cepillos de pelo
Pero el caso es que en la era de los tratamientos capilares de última generación, el boom de los aceites capilares y las herramientas sofisticadas que suponen grandes inversiones de dinero, el cepillado y los cepillos viven también su momento de gloria (de hecho, según un estudio de Precision Business Insights se espera que este nicho de mercado crezca más de un 8% entre 2025 y 2031). Y como friqui del pelo que soy, he podido comprobar en mis propias cabelleras que un buen cepillado es el mejor tratamiento para el pelo; el mejor remedio para evitar el frizz y la mejor alternativa para evitar que el pelo se rompa. Parafraseando a la doctora Alba Gómez, directora de la unidad de tricología de Instituto Médico Ricart y colaborador de Olistic –ojo, la marca de complementos nutricionales ha lanzado un cepillo y es muy recomendable– para recuperar la melena tras el verano, los cepillados respetuosos son básicos. Y por respetuosos se entiende que sean suaves, en seco, con tiempo y empezando siempre desde las puntas.
El cepillado de pelo y los ‘good hair days’
Dicho esto, entregarme a los cepillados previos a meterme en la cama han sido mi hoja de ruta en las últimas semanas. Y puedo prometer (y prometo) que tengo muchos más good hair days que antes. Como dijo Philip B, el estilista al que la mismísima Madonna llamó en los 80 para pedirle ayuda con su oxigenada melena, uno de los mejores trucos para tener un pelo sano y bonito es cepillarlo cada noche dando entre 10 y 20 pasadas. Y aunque tampoco se trata de estar contando pasadas (y menos a medianoche) hacer un cepillado rápido está cambiando mi melena (y mis mañanas).
Lo que opina una dermatóloga
La dermatóloga Claudia Bernárdez me confirma que un buen cepillado nocturno tiene beneficios, pero cierra filas en torno al mito de que estimula el crecimiento. “El cepillado ayuda a que no se acumulen enredos. Y, por tanto, el roce y la fricción con la almohada son menores y se daña menos la fibra capilar. Pero no ayuda a tratar la caída. Aunque se dice bastante, no es algo que esté científicamente demostrado”, apunta.
Cómo hacer un cepillado perfecto
- Bernárdez aconseja aplicar, antes del cepillado, unas gotitas de aceite, sérum o un acondicionador bifásico que no engrase el cabello.
- Empezar a desenredar empezando por las puntas, avanzando progresivamente hacia las raíces. El cepillado ayuda a distribuir los aceites naturales a lo largo del cabello, reduce la electricidad estática y mejora el volumen.
- Es importante lavar el cepillo. Desde Olistic aconsejan hacerlo una vez por semana con agua templada y un jabón suave para eliminar residuos de sebo y productos capilares.
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