Ava Lee me dice que tengo las orejas muy blandas. Lo ha comprobado: acaba de aplicarme semillas linfáticas de auriculoterapia después de masajearme durante diez minutos el lóbulo, el pabellón auricular (la parte de la oreja que tiene forma de concha) y el hélix (la parte curva de arriba).
«En la medicina tradicional china existe un mapa de reflexología auricular en el que la oreja refleja todos los sistemas y órganos del cuerpo», me explica Lee, fundadora de la marca de belleza By Ava, mientras saboreo un zumo de zanahoria y jengibre y un pan de calabacín sin gluten en Maman, Nueva York. La acupresión se utiliza en diferentes culturas desde hace miles de años. Últimamente esta técnica incluye pequeños adhesivos con una cuenta (lo que ha venido a llamarse “semillas para las orejas”) que aplican una determinada presión para obtener diferentes resultados. «Con la acupuntura o las semillas para las orejas puedes estimular, presionándolos, muchísimos puntos diferentes».
Pero la versión de Lee de las semillas para las orejas (esto es, el kit viral V-Line Ear Seeding Kit) es una versión vanguardista de esta antigua práctica. Cada una de las pegatinas de color carne del kit V-Line contiene cinco o diez «semillas» cuidadosamente separadas las unas de las otras. Y no sirven solo para ejercer presión. «En lugar de ser de plástico, como las semillas tradicionales, están hechas de diez hierbas chinas diferentes que ayudan a desintoxicar el cuerpo», explica Lee. Afirma que colocarlas en determinados puntos (por ejemplo, en el centro del pabellón o en el borde del hélix) puede elevar el rostro de modo linfático, así que adiós a la cara de cortisol. «Qué orejas tan suaves y flexibles», me dice Lee. Gracias por el piropo. «Hay gente que está tensa hasta en las orejas».
Las semillas de las orejas se colocan en zonas de la cara ligadas a la hinchazón, la tensión y la temida cara de cortisol. Aunque esta última no es una afección médica como tal, sí que es todo un fenómeno en las redes sociales, ya que es muy frecuente entre quienes padecen estrés. Si el cortisol está desequilibrado o es excesivo, entre las posibles consecuencias están el aumento de peso, el insomnio, los cambios de humor, problemas digestivos… y la inflamación de la cara, que a su vez puede causar flacidez y envejecimiento visibles.
«Las semillas para las orejas no son como el bótox», dice Lee. «No modifican los músculos ni la forma de la cara, pero son beneficiosas para relajarlos y para la circulación sanguínea».

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