01/07/2026

Lucía C. Pino, artista: «Si todos apelamos a esas maneras de hacer que tienen algo bello o amable, quizá las cosas serían de otra manera”

El título de la exposición de Lucía C. Pino (Valencia, 1977) en el Museo CA2M, Tú, que tienes ademanes de ensueño [You Who Have Beautiful Manners] –comisariada por Aimar Arriola y que podrá visitarse del 6 de noviembre al 8 de marzo del próximo año– ya antecede la intensa carga poética y de ternura presente a lo largo de toda la muestra. La frase apareció en una foto tomada en Siria antes de 2011 escrita en un arco a la entrada de un mercado que Pino tenía guardada en su teléfono. “Mi móvil murió y esa foto se perdió junto con muchas otras. Estuve intentando encontrarla online pero no hubo manera. Entonces pensé que también tenía sentido recurrir a la memoria y a estos recorridos que hace de forma natural. Me pareció que en un momento como este, en el que hay tanta tensión, era algo bonito”. La frase en cuestión apela a modos de hacer que implican algo bello en la ejecución. Y la referencia no es casual: “Si todos apelamos a esas beautiful manners –a esas maneras de hacer que tienen algo bello o amable– quizá las cosas serían de otra manera”, apunta.

La exhibición es la tercera de una trilogía sobre el amorBut If u Love Us. y U said Stay, so I stayed fueron las anteriores–. “El amor me interesa en su forma más maleable y elástica”, explica. De ahí que, en la muestra, la creadora proponga una investigación acerca de la huella presente en las cosas, del rastro que dejamos en ellas y de las nuevas oportunidades que se abren cuando se le otorga valor a algo que había dejado de ser útil. La práctica artística de Pino pasa con frecuencia por reciclar materiales que han tenido otros usos anteriormente. Y, de hecho, es bastante probable que vuelvan a tener otro distinto una vez acabada la exposición. En esta ocasión, esta reflexión se hace corpórea, con una fuerte carga poética y conceptual, en dos materiales muy concretos: acero y denim.

Para conseguir el primero de ellos, Pino acumuló metales (verjas, barras, vallas, etc…) durante un tiempo. En total, más de 500 kilos de piezas abandonadas en desguaces y anticuarios. La artista manipuló esos materiales durante tres meses para generar piezas híbridas de temporalidades y aleaciones diferentes. “Siempre suelo trabajar con materiales que han tenido una vida anterior y la labor de volverlos a poner en funcionamiento a veces es mucho más compleja y más costosa en términos de recursos y energía que haberlos comprado nuevos. Pero me interesa mucho hablar de sostenibilidad, plantearnos hasta qué punto es necesario que estemos produciendo todo el rato cosas nuevas”, concede. El proceso requirió una intensa labor para recuperarlos en su versión más primigenia: quitar el óxido, limpiar, lijar, cepillar. Sin embargo, la intención no es devolver a las piezas su estado original, sino tratar de que estas propongan otras alternativas de mirar. “No es un trabajo de conservación, no se trata de recuperar las piezas para que sean como eran, sino que pretendo que vayan hacia otro lugar”, confirma la artista. Esta decisión de mantener las marcas del tiempo tiene algo de mostrar las cicatrices de esa pieza y es una manera de reivindicar la circularidad desde otro punto de vista. Además, las obras –todas únicas en su especie– están montadas sobre una estructura con ruedas para potenciar esa sensación de multiplicidad de opciones.

La obra Adara.

La obra Adara.Jean Michel Conyedo

La obra Allaedine.

La obra Allaedine.Jean Michel Conyedo

La obra Eron.

La obra Eron.Jean Michel Conyedo

El otro gran bloque de la muestra, además de las piezas realizadas con metales, es el dedicado a la investigación con el textil. Un rasgo también presente en las exposiciones anteriores, primero en cuero y después en denim. Este último ha interesado siempre a la artista por su capacidad de resistencia y porque, por la historia que atesora detrás, es el vehículo perfecto para plantear consideraciones que tienen que ver con la clase y con el trabajo. En Tú, que tienes ademanes de ensueño [You Who Have Beautiful Manners], el tejido vaquero se mezcla con acero al carbono y acero inoxidable para buscar determinados volúmenes. “En el denim, de alguna manera, aparece la huella de los cuerpos”, argumenta Pino. Una de las prendas que más ha utilizado en este ejercicio de circularidad artística ha sido el pantalón. “El patrón es una cosa súper sofisticada, es prácticamente una pieza de arquitectura y tiene sus propias volumetrías. Cuando son nuevos tienen una estructura muy perfecta y cuando han sido usados aparecen cosas, porque cada persona se mueve de manera diferente y tiende a deformar las piezas por un lado más que por otro”, explica. Al igual que con el acero, el vaquero que ha usado en sus obras también proviene de mercadillos y tiendas de segunda mano, principalmente. “El mundo de la moda me parece fascinante, creo que me quiero acercar un poquito más”, confiesa la artista.

La artista manipulando sus piezas de denim.

La artista manipulando sus piezas de denim.Samuel H. Ramírez

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Samuel H. Ramírez

La artista, que en el momento en el que se realizó esta entrevista se encontraba planificando la disposición de las obras en el museo, revela cómo le gustaría que el público se acercara a la muestra: “Me gustaría que la gente viniese con calma, no sé si es posible pedir eso hoy en día. Estamos acostumbrados a ver las exposiciones casi a golpe de clic gracias a las redes sociales. En realidad las consumimos y se nos olvidan inmediatamente porque ya pasamos a otras”, reflexiona. Ojalá así sea.

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