Si la amenaza de un picor de garganta, un cosquilleo en la lengua o una sensación general de malestar te está pisando los talones, permíteme presentarte mi truco invernal para reforzar las defensas. Es muy fácil –solo hay que remojar un puñado de ingredientes y meterlos en el congelador–, pero es una excelente primera línea de defensa en esta época del año, cuando parece que todos sucumbimos al primer bicho infeccioso que se nos cruza.
¿Qué es el té de la inmunidad?
Ideado por la nutricionista Jessica Shand, el té de la inmunidad es una mezcla de agua filtrada, raíz de jengibre, raíz de cúrcuma, canela, limón y pimienta negra. Rico en ingredientes antiinflamatorios (que ayudan a reducir la inflamación y a proteger las células de cualquier daño causado por ella), también es una forma fácil de dar apoyo a tu salud intestinal y asegurarte de que te estás rehidratando a primera hora.
Cómo preparar el té de la inmunidad de Jessica Shand
Extraído de su libro The Hormone Balance Handbook [El manual del equilibrio hormonal], una guía repleta de recetas para disfrutar de ciclos menstruales felices, más energía y una salud hormonal óptima, aquí tienes la receta de Shand para el mejor té antirresfriados.
Ingredientes
- 500 ml de agua filtrada
- 4 limones
- 5 cm de jengibre fresco rallado
- 5 cm de cúrcuma fresca, rallada –ponte un par de guantes para protegerte las manos y las uñas de las manchas de cúrcuma–.
- Una pizca generosa de pimienta negra recién molida
- Media cucharadita de canela molida
- 1 cucharadita de miel cruda, para servir
Método
- Vierte el agua filtrada en una jarra, corta los limones por la mitad y exprímelos directamente en la jarra.
- Añada el jengibre, la cúrcuma, la pimienta negra, la miel y la canela.
- Remueve bien el agua de la inmunidad y viértela en una cubitera o bandeja de comida para bebés. Shand recomienda poner un plato debajo de la bandeja para evitar derrames, ya que la cúrcuma mancha y puede estropear las encimeras.
- Mete la bandeja en el congelador.
- Una vez congelada, echa un cubito en una taza, vierte agua hirviendo, remueve y bébetela (añade un poco de miel cruda por sus propiedades medicinales si te sientes cansada o te apetece un sutil toque dulce).
¿Por qué es tan beneficioso?
«Favorece los mecanismos naturales de desintoxicación y el metabolismo hormonal del organismo, para un funcionamiento óptimo», explica Shand cuando le pido que me explique por qué es tan buena esta sencilla infusión. «La congelación conserva muy bien los compuestos activos del jengibre y la cúrcuma», añade Shand. «Cierto que se pierden un poco los aceites aromáticos, pero los nutrientes bioactivos clave permanecen intactos, que es la parte más importante a la hora de reforzar la inmunidad».
Además, solo se tarda un minuto cada mañana. Basta con sacar de uno a tres cubitos (a mí me gusta congelarlos en un molde de magdalenas para dosis más grandes) y añadirlos a una taza de agua caliente. Cuando los cubitos se derriten, el jengibre rallado, la cúrcuma, el zumo de limón y los demás ingredientes crean una infusión calentita y un chute defensivo listo para disfrutar.
Beneficios
- Limón: ayuda al hígado (fundamental para la desintoxicación hormonal) y aporta vitamina C para reforzar la resistencia inmunitaria.
- Jengibre: Un potente antiinflamatorio con propiedades procinéticas, es decir: ayuda a estimular el sistema digestivo y fomentan el movimiento intestinal.
- Cúrcuma: «Piedra angular de la medicina ayurvédica y uno de los antiinflamatorios más potentes de la naturaleza», explica Shand. «Reduce el estrés oxidativo y favorece las defensas naturales del organismo».
- Pimienta negra: Un ingrediente clave cuando se utiliza la cúrcuma, ya que mejora la absorción del compuesto activo de la cúrcuma, la curcumina, haciéndola más biodisponible. En términos sencillos, esto significa que es más fácil para el cuerpo extraer lo que necesita. «La pimienta negra puede aumentar la biodisponibilidad de la curcumina hasta un 2.000%», señala Shand.
- Canela: Estabiliza el azúcar en sangre, lo que es fundamental para el equilibrio hormonal y la regulación energética.
- Miel cruda: Un apoyo natural antimicrobiano, antioxidante y prebiótico. «La miel cruda ayuda a alimentar las bacterias intestinales beneficiosas y a reforzar la conexión entre el intestino y el sistema inmunitario», dice Shand.
Alrededor del 70% de nuestras células inmunitarias viven en el intestino, por lo que fomentar un entorno protector es más importante de lo que pensamos.
¿Cuándo tomar el té de la inmunidad?
Bebo mi té de la inmunidad cada mañana en ayunas, seguido de una taza caliente de caldo de huesos, buena para el intestino y la piel. Es una alternativa deliciosa al agua sola y constituye un ritual relajante –especialmente en invierno– con el que sientes que estás haciendo algo por tu cuerpo incluso antes de haberte despertado del todo.

Más historias
Taylor Swift: El archivo ‘bridal’. Todas las veces que la estrella del pop se ha vestido de novia
El hábito diario que afecta a la microbiota intestinal, según un cirujano digestivo
3 combinaciones (maestras) de color que propone Marc Jacobs para primavera-verano 2027