30/06/2026

El hábito diario que afecta a la microbiota intestinal, según un cirujano digestivo

El hábito diario que afecta a la microbiota intestinal

¿Cómo te sientas al comer? Es muy probable que hayas reparado poco en este aspecto. Yo, mientras escribo estas líneas, repaso mi postura frente a la mesa y llego a la conclusión de que esta posición con piernas cruzadas y espalda encogida que suelo adoptar de manera inconsciente siempre que estoy sentada no es nada beneficiosa. Y no me refiero solo a los inconvenientes que puede tener para la salud de mi espalda o la circulación sanguínea. Tampoco lo es para mi salud digestiva y para mi microbiota. Lo afirmo después de hablar con el doctor Álvaro Campillo, cirujano digestivo y experto en longevidad de The Beauty Concept. Como experto en la materia –es una de las grandes voces en el terreno de la microbiota a nivel europeo– me confirma con una explicación sencilla que hay una relación (inesperada para muchos, pero comprobada por la ciencia) entre la postura corporal y la microbiota, ese conjunto de microorganismos que habitan nuestro sistema digestivo y que tiene una influencia directa, no solo en la digestión, sino también en el sistema inmunológico, el bienestar mental y la piel.

La relación entre postura y microbiota

“Existe una relación directa entre una mala postura y la microbiota por tres efectos: tránsito intestinal más lento, lo que supone un factor de riesgo de SIBO; mayor acúmulo y producción de gases, y, peor oxigenación del tubo digestivo, lo que altera las líneas de defensa del sistema digestivo, siendo la primera de ellas la microbiota”, explica. Y añade otra razón indirecta: “Una mala postura suele implicar una menor masa muscular, lo que contribuye a una mayor inflamación y acúmulo de radicales libres”.

Si lo piensas, tiene todo el sentido del mundo que sentarse de manera incorrecta mientras comemos afecte a los procesos digestivos porque, como apunta el experto de The Beauty Concept, reduce la oxigenación de tejidos y hace que el nervio vago funcione peor (recordemos que el nervio vago esta tremendamente vinculado con la función de la digestión y, sin embargo, está ‘dormido’ como consecuencia de una activación excesiva del sistema nervioso simpático que nos prepara para la defensa). “Además, hace que el tránsito intestinal sea más lento, se acumulen más gases, reflujo, acidez, distensión abdominal, estreñimiento y aumenta el riesgo de disbiosis”, añade el experto.

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