27/06/2026

Diario de una jefa novata: cómo afrontar con éxito las primeras semanas de liderazgo

Jefa novata: cómo afrontar el nuevo liderazgo

Cuando hablamos de gestionar equipos, las palabras líder o liderazgo aparecen sin excepción. Y es que, ya sea en el ámbito personal –véase en la familia o amigos– como en el profesional, siempre que hablamos de un grupo, el liderazgo es un asunto esencial, ya que los líderes ayudan a crear un entorno positivo y motivante, provocan que otros se sientan valorados y, en definitiva, inspiran a los demás a alcanzar su máximo potencial. Lograr esto no es un asunto nada fácil y la prueba está en que cuando pensamos qué grandes líderes tenemos cerca, seguro que la cuenta no llega muy lejos. Porque liderar necesita de grandes dosis de humildad e inteligencia. También implica interés y voluntad de aprendizaje, porque hasta los referentes en liderazgo tuvieron que enfrentarse a esas primeras semanas de miedo e incertidumbre.

Empezando por el principio, ¿qué es exactamente liderar? La respuesta nos la proporciona Anna Segarra, psicóloga, especialista en liderazgo y directora de Talengo: “Es influir en un equipo de personas de la mejor forma posible para conseguir los resultados organizativos”. Algo para lo que es fundamental escuchar y conocer, ya que no se puede liderar a un equipo si no se conoce a las personas que lo integran. Por tanto, Anna puntualiza que se trata de encontrar el ‘idioma’ adecuado para hacer que las cosas pasen a través de la propia influencia y del equipo. Algo que parece sencillo, pero que conlleva muchos aspectos sobre los que trabajar y desarrollarse.

Uno de los mayores cambios mentales que ocurren al pasar a un rol de liderazgo es el de entender que los resultados ya no dependen solo de uno mismo sino que los objetivos se alcanzan a través de otras personas. Anna apunta a que este es el punto de inflexión que marca la diferencia respecto a cuando uno es contribuidor individual. Y es que el impacto del líder va más allá de su propia capacidad o conocimiento técnico, por lo que los logros personales dejan paso a los colectivos. Y para que eso ocurra, el líder necesita aprender a dejar de hacer, para permitir que otros hagan.

Por este motivo, es fundamental aprender a soltar el control y confiar en el equipo. La claridad y la comunicación se convierten en los ejes fundamentales para orientar, alinear y dar sentido al trabajo conjunto. “No se trata de ser responsable de la felicidad de las personas, pero sí de crear las condiciones para que puedan rendir y desarrollarse en un entorno psicológicamente seguro, donde exista bienestar emocional y confianza mutua”, comparte Segarra.

Autoconocimiento y estrategia como aliados

Los primeros días del liderazgo están al caer y a lo largo de este impasse nos interesa hacer una planificación de las primeras semanas. ¿Por dónde empezar? Por el autoconocimiento. Porque, como aclara Anna, “es muy difícil liderar un equipo si uno no se conoce y lidera a sí mismo. El liderazgo empieza por uno mismo: conocer las propias fortalezas y aspectos a desarrollar es fundamental para trazar ese plan”. Luego, será importante dedicar tiempo a pensar en qué tipo de líder queremos ser o qué tipo de líder podemos ser, ya que adaptar la mejor versión de uno mismo a la realidad organizativa es clave para la gestión de expectativas propias y del equipo.

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