26/06/2026

María Herrera, directora de ‘The Other Woman’: “Quería hablar de ese yugo de la validación femenina que te coloca ante los demás como objeto de deseo”

'The Other Woman' es el segundo largometraje de María Herrera

Cortesía

A pesar de su juventud, María Herrera ha trabajado como productora de Los días que vendrán, Son (el corto de Marta Nieto) o Arquitectura Emocional 1959. Por este último se alzó con su primer Goya en 2022. Todos ellos trabajos con temáticas ciertamente alejadas de las que esta realizadora explora en sus obras más autorales, como la condición femenina o los mecanismos de la pasión. “En The Other Woman quería hablar de ese yugo de la validación femenina que te coloca ante los demás como objeto de deseo. La idea de las mujeres de agradar”, reflexiona.

Lo hace, ademas, con una manera muy particular de reflejar en pantalla a sus protagonistas femeninas. “Los dos cortos nacen en paralelo, pero The Other Woman lo rodé antes, punki, se metió en un cajón y me fui al otro. De ahí que se vean ciertos paralelismos. Vi un corto que me encantó, de Nina Menkes. Se llama Brainwashed y desgrana cómo el lenguaje cinematográfico parte de lo patriarcal: cómo se ilumina, cómo el cuerpo se representa y cómo hasta las propias mujeres representan ese sistema”, cuenta. “El ejemplo que da es Sofía Coppola en Lost in Translation. Bill Murray es presentado sentado en un coche; Scarlett Johansson, en una posición pasiva, tumbada, sin verle el rostro y enseñando primero el culo”.

Juega The Other Woman con la figura de esa desconocida que todas las mujeres se han encontrado en alguna noche difícil en el baño y se ha convertido en amiga, o con una aproximación al sexo que pasa por utilizar un teléfono, un anacronismo que funciona perfectamente. “Me parecía menos cinematográfico estar ahí con el móvil”, comenta. “El corto empieza sobre negro y una voz que dice ‘Tienes cara de buena, aunque yo sé que eres mal’. Los hombres le explican cómo es. No le vemos el rostro, nos hacemos una idea de quién es a través del hombre: eso es algo hegemónicamente masculino”, continúa. “Annie Ernaux, la mayor feminista, también estaba esperando a que la llamaran por teléfono. Esa idea es universal y atemporal”.

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