25/06/2026

“Calva”, el cómic que rompe el tabú de la alopecia femenina

Calva trasciende el relato sobre la alopecia para adentrarse en la relación fracturada que podemos llegar a tener con nuestro propio cuerpo. La obra muestra cómo el malestar físico también puede manifestarse como síntoma de un dolor emocional que hemos silenciado. Este es el caso de Tereza, que piensa que no puede permitirse fallar de cara a la sociedad, más allá de no tener pelo, y se fuerza a mantener un ritmo de trabajo agotador. Para ella, como podemos observar a lo largo del libro, todas estas situaciones forman parte del tortuoso camino hacia la aceptación. Este proceso de autodescubrimiento se ve constantemente interferido por el ruido externo. La protagonista se ve inundada de recomendaciones no solicitadas e, incluso, tiene que enfrentarse a críticas sobre su aspecto por parte de desconocidos en la calle. En este sentido, el cómic ilustra cómo la validación social —la de amigos, familiares o simplemente la mirada ajena— pasa a un segundo plano, cediendo su lugar a una batalla íntima por la autoafirmación.

La falta de comprensión social es una losa compartida. Estels también lo expone: “Es complicado, por lo menos al principio. Al final es una condición que se desconoce, lo que me parece muy fuerte cuando un 40% de la población femenina ha tenido en algún momento de su vida alopecia”. Y denuncia una realidad: “Hay muchas que viven con el miedo de perder su propio trabajo si cuentan que la padecen. Yo misma he vivido el que me pidan ‘de manera amable’ que me pusiera peluca para desempeñar mi trabajo”. Frente a este estigma, su llamamiento es claro: “Creo que debe haber más visibilidad, que la gente cuente su experiencia… y que vean que es algo normal y que no están solas”. Esta necesaria reconciliación entre el cuerpo y la mente es algo que la dermatología de vanguardia ya está integrando en su práctica. Desde el equipo de Grupo Pedro Jaén lo corroboran: “Contamos con una Unidad de Apoyo Emocional destinada a prestar ayuda psicológica a los pacientes que sufran alteraciones emocionales como consecuencia de su enfermedad dermatológica y, en sentido inverso, a aquellos en los que el componente psicológico actúe como desencadenante o agravante de su enfermedad del pelo o la piel”.

La atención integral convierte en tangible un principio fundamental: buscar ayuda psicológica no es una derrota, sino un paso hacia la reconciliación con una misma. Un acto de autocuidado que refleja a la perfección la conclusión a la que ha llegado Estels: “es importante que recuerden que no es su culpa y que su valor como personas no lo mide la cantidad de pelo que tienen. Pero, sobre todo, que pidan ayuda y soporte psicológico para este proceso”. En las últimas páginas de “Calva”, Tereza Drahonovská culmina su relato con un último statement: una serie de fotografías que documentan, sin filtros, la evolución de su alopecia. Desde los primeros días, cuando aún no había rastro de la pérdida, hasta el momento actual. Al exponerse de esa manera, Tereza consigue ir más allá del mero testimonio, transformando lo que culturalmente se lee como vulnerabilidad en un acto de fortaleza.

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