25/06/2026

Luz led, radiofrecuencia, microcorrientes… ¿Funciona realmente la ‘tecnobelleza’ en casa?

Luz led, radiofrecuencia, microcorrientes… Ya está aquí la era de la tecnobelleza

En los últimos 10 años, el avance tecnológico del planeta ha sido equiparable al de todo el siglo XX. Es un dato realmente impresionante por sí solo, pero las previsiones de Ray Kurzweil, director de ingeniería de Google, suben todavía más la apuesta: según el experto, si se mantiene el número actual, el siglo XXI concentrará el equivalente a 20.000 años de progreso. Es en este contexto futurista (y, admitámoslo, vertiginoso) donde surge la llamada ‘tecnobelleza’. Esto es, una fusión entre tecnología avanzada y cuidado personal, que traslada al ámbito doméstico dispositivos inspirados en tratamientos de cabina, tales como luces LED, aparatos de radiofrecuencia o gadgets de microcorrientes.

“Todos estos utensilios están desarrollándose cada vez más y mejor para proporcionar resultados visibles a corto y mediano plazo, lo que facilita y favorece su adherencia a nuestras rutinas”, apunta Laura Bey, formuladora y química cosmética. Según la experta, esto no implica que los tratamientos de cabina vayan a desaparecer, por mucho que la tecnología avance a pasos agigantados. “No los van a sustituir en absoluto; en mi opinión, se integrarán como una nueva categoría complementaria a la cosmética, como sucede hoy con la nutricosmética, por ejemplo”.

Y lo cierto es que reemplazar los procedimientos profesionales tampoco es el objetivo final de estos gadgets, que han llegado para prolongar sus resultados en el tiempo y maximizar los efectos de nuestras rutinas habituales, así como para ofrecer una alternativa a quienes prefieren evitar procedimientos estéticos más invadidos. “Hay que diferenciar la potencia de los dispositivos que pueden adquirirse libremente de los de uso médico. Estos últimos requieren de una formación precisa y mucha experiencia clínica, si cualquiera pudiese utilizar tales potencias desde la comodidad de sus casa, los resultados serían terribles”, asegura la doctora Marta Garay, especialista en medicina estética facial y corporal del Grupo Pedro Jaén, que incide en la importancia de adquirir productos autorizados y seguros, huyendo de imitaciones y ofertas sin fundamento. Pero, además de la calidad, hay otras dos máximas clave si hablamos de tecnobelleza: la frecuencia y la personalización. De poco o nada servirá invertir en un dispositivo si no somos constantes en su uso, o si este no se adapta a las necesidades especificas de nuestras piel.

“No se trata de adquirir cada lanzamiento que salga al merado o veamos en redes sociales, si no de elegir con criterio el más adecuado en nuestro caso particular y mantener una rutina constante”, recalca Garay. Una vez interiorizado esto, se abre ante nosotros un abanico inagotable de opciones. El futuro del cuidado de la piel ya está aquí y pasa por la tecnobelleza; en nuestras manos está utilizarla con responsabilidad.

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