04/05/2026

Teoría del taxi: ¿se cumple en la vida real esta «regla» sobre el amor?

Miranda lo explicó en Sexo en Nueva York con su ‘teoría del taxi’: “Se levantan un día y deciden que están listos para sentar la cabeza, tener hijos o lo que sea. Entonces encienden la luz”

Casi todas las mujeres lo han visto o lo han vivido: llevas años con alguien (para el caso, un hombre) que no termina de comprometerse y, de repente, la siguiente persona con la que sale se convierte en la definitiva.

Es un patrón tan dolorosamente familiar que ha dado para muchas comedias románticas –como Novio por una noche– e incluso se ganó un sobrenombre pegadizo en Sexo en Nueva York: la teoría del taxi. En la serie, Miranda lo explica con una sencilla metáfora: «Los hombres son como los taxis», explica. «Se levantan un día y deciden que están listos para sentar la cabeza, tener hijos o lo que sea. Entonces encienden la luz. Se casan con la siguiente mujer que encuentran». Según esta lógica, un hombre no «sentará la cabeza» a menos que esté «preparado», por muy perfecta o compatible que seas.

El planteamiento resonaba entonces, y sigue resonando años después. Pero ¿hasta qué punto se sostiene la teoría del taxi en la vida real? Aunque hay algo de verdad en ella, los terapeutas expertos en relaciones de pareja dicen que dista mucho de la versión caricaturesca que Miranda describe con (hetero)pesimismo. Analizamos qué puede estar pasando realmente cuando un hombre da largas durante años para, de repente, comprometerse con la siguiente persona que pasa.

¿Es que los hombres esperan el momento adecuado?

La mayoría de las personas crecemos creyendo que lo normal es casarse con tu alma gemela: solo hay que encontrarla primero. Pero el compromiso rara vez depende solo del amor. El tiempo también importa, y «para ambos sexos, la gente a menudo necesita llegar a un lugar de ‘preparación psicológica’ antes de hacer estable una relación que podría progresar hacia una familia», cuenta Nari Jeter, terapeuta de parejas con consulta en Florida y coconductora de The Coupled Podcast.

Pero, según la experta, ese estar «preparado»para una relación a largo plazo a menudo se percibe de manera diferente en hombres y en mujeres, en gran parte debido a las normas de género que se nos inculcan, fuertemente arraigadas en la sociedad. Pensemos, por ejemplo, en cómo se suele animar a los hombres a ser el sostén de la familia y a lograr una estabilidad financiera antes de casarse (aparece así en infinidad de clásicos de la literatura y el cine: el joven debe convencer a su futuro suegro de que es apto para su hija pese a venir de la nada). «Los hombres han sido socializados históricamente para priorizar sus carreras, sus profesiones», dice Molly Burrets, psicóloga afincada en Los Ángeles y profesora adjunta en el Departamento de Terapia Matrimonial y Familiar de la Universidad de Southern California. «Sienten que se han convertido en ‘adultos de verdad’ solo cuando son capaces de sustentar económicamente una vida estable y segura para ellos y sus familias».

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