04/05/2026

Marta Matute, directora de cine: “Contar las enfermedades supone algo feo e incómodo, no queremos mirarlas de frente”

Marta Matute dirige 'Yo no morir de amor'

Concha de la Rosa

Junto a Mascort están en esta película Sonia Almarcha, como esa madre enferma; Tomás del Estal, como el padre, y Laura Weissmahr, como la hermana. Yo no moriré de amor huye, a pesar de lo expuesto, de la lágrima fácil. “Lo he hecho de manera superconsciente. Me mato si caigo ahí. La película no podía ser melodramática, me negaba. Recuerdo estar en todo esto, te disocias viva y no puedes detenerte en la emoción porque te vas a la mierda. Sigues adelante y no mueres por amor”, comenta haciendo referencia al título de su película. “Fue un pensamiento que tuve cuando mi madre todavía estaba viva», comparte Marta Matute. “Pasó los dos últimos años en una residencia. Estaba muy malita, pasé un rato con ella y me invadió una emoción muy fuerte que variaba entre el amor y el dolor, ya no sé qué era. Recuerdo salir de la residencia y pensar precisamente que no me iba a morir de amor. Me refería a un amor romántico porque cómo iba a sentir yo más que esto. Romperé, lo pasaré mal, pero no me iba a morir ya de amor. Viene de ahí”.

Hay que remontarse muchos años para encontrar una película que trate una problemática, la de una mujer relativamente joven afectada por el alzhéimer, como la que se ve aquí. Quizá Siempre Alice, aquella cinta protagonizada por Julianne Moore, que tampoco fue enormemente celebrada por la crítica. Mucho más complicado encontrar ejemplos dentro del cine español. “Buscaba referentes y no los había como tal. Tenía muy claro, eso sí, el tono y lo que quería contar. Al final, al no haber, simplemente dije quiero hacer esta peli y la hago así. Hay influencias, pero no siento que vea algo y diga ‘este es el gran referente de la película’”, admite la directora.

Una de las fortalezas de Yo no moriré de amor es su reparto. Mientras que los mayores son viejos conocidos, la más joven es un descubrimiento. “Dar con ella ha sido intuición pura”, cuenta Matute sobre el momento en el que se encontró con Júlia Mascort. “Te tienes que hacer fuerte porque ya en el casting empieza a opinar todo el mundo. Es que aquí buscábamos a una actriz que te tiene que sostener todas las secuencias de la peli. Convocamos una audición abierta, llegaron 1500 vídeos y me los vi todos. Hice la selección en la que ya estaba Júlia. Llegó a última hora del día de pruebas y nos sorprendió cuando ya estábamos hartas de repetir la misma escena”, rememora. “Estaba muy abierta a que nos sorprendieran con ese personaje. Le hice una segunda prueba en la que le puse trampas. Escribí un monólogo de despedida en el hospital que luego no está en la peli, quería saber cómo me sujetaba algo así. Júlia fue muy lista, lo entendió muy bien y lo sostuvo que te cagas. Luego también con Sonia, claro, que es una personaja”, dice la cineasta entre risas.

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