Después de haber vivido meses de máxima exposición y un nivel de exigencia difícil de sostener, el artista Recycled J (Jorge Escorial Moreno; Madrid, 1993), exponente del rap español y figura clave del movimiento urbano en Madrid, habla sobre su estado actual. Su último disco largo, San Jorge, que vio la luz en abril de 2025, ha sido el trabajo más importante de su trayectoria y ha marcado una dinámica frenética que ahora queda atrás. En este momento, el compositor decide bajar revoluciones y cambiar el ritmo. A día de hoy, está involucrado en un nuevo proyecto con Natos y Waor, Hijos de la ruina vol. 4, que saldrá en enero de 2026. “Ahora estoy en un momento más logístico y menos creativo, porque todo ese atracón ya me lo he metido antes. Estuve haciendo en paralelo San Jorge y el nuevo álbum Hijos de la ruina vol. 4, y ahora tengo una época un poco más tranquila, de no ir con la lengua afuera. Creo que ya ha quedado claro lo que soy y lo que he hecho”.
Más calmado y con cierta perspectiva, aparece la transparencia que siempre ha caracterizado su música: composiciones marcadas por capítulos emocionales y sus vivencias más personales como dejó ver en Oro rosa, su primer álbum de estudio que salió en 2017. Muchos se preguntan si este rasgo forma parte únicamente de su narrativa artística o si responde también a su forma de ser. “Siempre he tratado de mostrarme tal y como soy, aunque ha habido ocasiones en las que quizás he tenido un perfil un poco más oscuro, siempre he manifestado mi parte más emotiva. A día de hoy, ese enfoque directo lo veo el más normal del mundo. Creo que hay que ser transparente y sobre todo coherente con la relación entre uno mismo y la ética del artista, si no, no me sentiría bien conmigo mismo”.
Esa sinceridad tan característica de su producción y de su vida también ha tenido un efecto en su entorno. Su manera de presentarse en el rap ha servido de ejemplo para que otros artistas sintiesen que podían mostrarse de forma honesta. “Cuando surgió lo de Valga la pena, en 2017 [vídeo promocional de su primer disco de estudio, Oro Rosa, en el que salía llorando], en esa nueva masculinidad, pude ser más pionero o no había tanta escena, ahora mismo hay 40 chavales haciendo lo que yo en aquel entonces, o bien musicalmente o bien estéticamente. Me siento muy orgulloso de lo que he hecho, pero tampoco me gusta llevar nada por bandera. Creo que está bien que yo diera esos pasos para que luego llegase otra gente, igual que otra gente los dio antes que yo”, ahonda el cantante, dejando claro que su intención no ha sido liderar, sino abrir camino mostrándose natural.
En un momento en el que la música suele estar condicionada por las redes sociales y la tendencia a desechar lanzamientos, surge la pregunta de cómo se valora lo verdadero y personal, y de qué manera un artista puede conectar de forma sincera con su público. “Creo que va con los tiempos, ahora es todo tan de mentira, tan artificial y tan rápido, que se valora mucho más cuando algo es de verdad. Cada disco que hago es mi creación más personal y lo llevo haciendo tanto tiempo que quizá lo tengo normalizado. Por eso tengo la conexión que tengo con mi público, por no tener miedo a mostrarme vulnerable. Para mí eso es triunfar”, cierra el artista, que cuenta con casi un millón y medio de oyentes mensuales en Spotify.

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