La protagonista femenina, esa mencionada Poppy, es una Manic Pixie Dream Girl de manual. Mientras que su trabajo la mantiene viajando a algunos de los destinos más apetecibles para cualquiera; la de Alex es mucho más tranquila: su aspiración pasa por dar clase en un colegio y moverse solo una vez al año, en esa vacación que comparte con su amigo del alma. “La amo. Creo que resulta refrescante y divertido encontrarse a un personaje como este en una película”, introduce Bader sobre su papel. “Pocos personajes femeninos se dan en el audiovisual con sus características. No se suele ver a nadie que tenga esa vibra tan excéntrica: si te encuentras a alguien cantando en la cinta de equipajes del aeropuerto probablemente pongas los ojos en blanco”, continúa. “Y creo que también se niega a no ser exactamente ella misma. Cuesta conseguir ser cien por cien quien quieres ser y ella es a lo único a lo que aspira. Llega un momento en el que afortunadamente encuentra a alguien a quien le encanta esa personalidad”.
“Fue increíblemente agradable”, comparte Blyth respecto a su paso por Barcelona. “Me encantó su barrio con las calles estrechas”, añade. “¡El Gótico! Un sitio maravilloso”, apostilla Bader. No son los únicos que disfrutaron de la ciudad. Para el director, Brett Haley, fue algo parecido a un sueño hecho realidad. “Fue increíble. Tanto el equipo como el ambiente lo eran. Lo cierto es que no conocía ninguna otra ciudad del país y aluciné cuando me dijeron que dónde quería rodar. ¡Por supuesto que en Barcelona! Como neoyorquino, me encanta haber estado en un lugar en el que se puede caminar, con esa comida y esa marcha nocturna”, cuenta el cineasta. “De alguna manera fue mágico. El poder rodar allí la película fue la excusa que el equipo necesitaba para experimentarla”, añade la autora del libro, Emily Henry.
“También fue increíble el pueblo de la Costa Brava en el que grabamos, del que no recuerdo el nombre. Es un lugar como nunca había podido ver en mi vida”, rememora Bader. El lugar al que se refiere es Lloret de Mar, la localidad que acogió el rodaje en enclaves tan pintorescos como Cala Boadella o los Jardines de Santa Clotilde. “Me encantaría poder ver mucho más de España, me encantaría visitar Madrid y también el País Vasco, donde sé que la comida es una auténtica locura. Supongo que Tom, siendo de Reino Unido, ha viajado mucho más por Europa, pero yo tengo ganas de recorrer el continente”, admite la actriz.
Va esta Gente que conocemos de vacaciones también de generar recuerdos solo como durante un viaje se puede conseguir. Tom Blyth, precisamente, recuerda con cariño un largo periplo por el Viejo Continente “He sido muy afortunado de haber viajado tanto gracias a mi trabajo, pero si me tengo que quedar con unas vacaciones he de remontarme a cuando tenía 18 y estaba a punto de terminar el colegio”, recuerda el actor. “Pasé un tiempo de mochilero alrededor de Europa con un amigo, no teníamos un duro, comíamos lo que podíamos, bebíamos vino barato y dormíamos en el suelo de las estaciones de tren. Fue algo que prácticamente considero formativo y un momento en el que conocí a gente de casi cualquier rincón del mundo”, añade.

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