Una boda en Málaga: el ‘sí, quiero’ de María y Nacho
La historia de amor de María y Nacho surgió en la nieve. Todo comenzó en Andorra, durante un viaje de esquí organizado por unos. «Yo lo tenía claro, era ella. Desde que tuve la oportunidad, me volqué en hacer todo lo posible para coincidir con ella, hasta que tuvimos la oportunidad de organizar un viaje de esquí que no podía desaprovechar. Luego de eso empezamos a vernos más, a quedar solos, a irnos de citas hasta que curiosamente, un 18 de abril del 2022, nos hicimos novios.”, cuenta Nacho.
Eligieron el 18 de abril, día en el que comenzaron su relación, para que casarse en el histórico Santuario de la Victoria, Iglesia de la patrona de Málaga. Después festejaron con sus invitados en finca Carambuco, muy cerca del cortijo en donde creció la familia materna de María.
La novia llevó una mantilla de su bisabuela
Antes de llegar al altar, María transformó una reliquia familiar en la pieza más personal de su look nupcial. “Mi tía recordó que mi abuela tenía una mantilla blanca familiar, heredada de mi bisabuela y con la que mi abuela había casado a todos sus hijos. Cuando la vi, no tuve duda que sería lo que me pondría”, comentó María.Teñida a mano junto con su madre con bolsitas de té para alcanzar el color champagne que encajase a la perfección con su vestido, Maria convirtió la mantilla en el elemento más especial de su look nupcial.
El vestido de novia es de The Muse Collective. María nunca tuvo claro qué tipo de vestido iba a llevar el día de su boda, pero estaba segura que quería algo diferente, algo que representara diferentes estilos. “Me alucinaron sus telas, nada vistas en trajes de novia, mezclaba lo rústico con lo elegante, con una delicadeza y una luminosidad increíbles”, dijo la novia.
El vestido era sencillo y elegante, muy fiel al estilo de la novia. Para el momento de la Iglesia, las diseñadoras propusieron crear una chaqueta siguiendo el patrón del vestido de abajo, respetando el cuello y los volúmenes. Adicionalmente, le añadieron una pequeña cola en la misma tela para darle un poco de dramatismo al momento de la entrada. El vestido fue acompañado por unos zapatos de Flor de Asoka en el color ámbar.

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